Cuando en Los Simpsons Homer vende su alma al Diablo, poco después cae al Infi erno y es condenado a un castigo irónico: comer rosquillas hasta reventar. Pero el demonio no contaba con que Homer nunca, nunca podría cansarse de las roscas. Es una buena metáfora para Forza Motorsport 2: parece que sus posibilidades son ilimitadas, pero siempre volveremos por más. A estas alturas se hace cansino hablar de la lista de la Forzacompra: 300 coches distintos, 60 circuitos reales, millones de combinaciones posibles entre piezas, ajustes y mejoras... En defi nitiva, un enmarañado de números que no debe ocultar los hechos: Forza 2 no es para impacientes. Los que queráis un juego de carreras rapiditas y pruebas discretas, buscad en otro catálogo. Forza 2 exige dedicación, paciencia y, por qué no decirlo, pelotas. Las que se requieren para trazar una curva con tiralíneas, resistir la tentación de embestir al rival y conseguir que el coche no acabe en el desguace. Forza 2 ofrece recompensas sin parangón, sí, pero son únicamente para los que aprendan a no ser penalizados. El jugador ha de ser consciente de factores como el peso de su vehículo, la tracción o la suspensión. Ay del que vaya de listo y derrape... esto es conducción para adultos, ¿de acuerdo?
Si hay que hablar de la densidad de Forza 2, podría decirse que este juego es el Ulises de Joyce para Xbox 360. Y siguiendo con el símil, lo que importa es el contenido, si bien la encuadernación no es perfecta: Forza 2, pese a sus impecables 60 herzios por segundo, cuenta con algún diseño de circuito desangelado y un poco de jagging, además de necesitar esa chispa definitiva que lo encumbre como juego totalmente next-gen en lo visual. Es el precio que en Turn 10 han querido pagar para ofrecer la física hiperrealista del juego, un apartado intachable cuya exasperante infl uencia en el juego puede echar atrás a algunos (¿telemetría?... ¿lo qué?), pero que se deja notar en los momentos más emocionantes del juego. Sí, justo cuando ves acercarse la meta... y la dirección se ha escacharrado de tantos bandazos, mientras tu coche hocica hacia la mediana.
Cuanto más, mejor
Forza 2 plantea una duda casi existencial: ¿a quién debes insultar cuando quieras acordarte de la familia de los rivales en las carreras? La inteligencia de los oponentes en la pista, que convierte al resto de coches en expertos del rebufo y amos del adelantamiento, es otro de los acicates para obtener experiencia y juntar nuestras ganancias para mejorar el vehículo, y poder dar su merecido a estos matones virtuales. Y es que no hay nada tan gratificante como barrer a un Ferrari con un Beetle hipertuneado...
Vale. Hasta aquí solo se ha hablado de cifras y posibilidades. ¿Pero basta con que un juego sea así, tan masivo, para convertirlo en un título imprescindible? Desde luego, no. Pero es que el verdadero secreto de Forza 2 es que es un juego para picajosos. Para los que se chinan. O dicho fi namente, para gente con afán de superación. Sí, es un juego de conducción que ofrece mucho, pero que también exige un montón. Basta con ver los diseños que circulan por el bazar o la web ofi cial, o los récords en distintas categorías, o las cifras astronómicas de los coches más codiciados... El jugador se pica y quiere ser mejor, pulir esas curvas puñeteras o competir hasta poder comprar una suspensión adecuada. El acierto de Forza 2, por tanto, es doble. No solo aporta una cantidad ingente de tesoros y retos, sino que permite compartirlos con gente tan fl ipada como tú, creando un verdadero sentimiento de comunidad gracias a las posibilidades del mundo online, tanto las jugables como las de intercambios de coches y piques entre récords. Y eso es clase, señores. Eso es un juegazo.
CONCLUYENDO:
Pues sí, Forza Motorsport 2 ha cumplido las expectativas y es -por ahora- el gran juego de conducción de Xbox 360, y además hace imprescindible a esta consola para los fans más hardcore de este género.