Recuerdo bien el primero de los Command & Conquer para PC: con el género de la estrategia en tiempo real apenas recién nacido de las manos de Dune 2: Battle for Arrakis, y el todopoderoso Starcraft sentando las bases jugables (especialmente en el multijugador), Command & Conquer destacaba por una aproximación estética de corte realista y una decidida apuesta por la gamberrada, el gore (esos pastores alemanes mordiendo gargantas) y el humor más chabacano. Benditas estas sus señas identificativas que se conservan muchos años después en este La Ira de Kane, segundo título de la saga que vemos en Xbox 360, y que triunfa a la hora de llevar a la gran audiencia consolera un género que, por cuestiones de interfaz, resulta complicado sacar del PC. En ese sentido, La Ira de Kane introduce un sistema de manejo radial que supera a los conocidos hasta ahora: rápido, ágil y con capacidad para crear grupos de unidades y almacenar colas de producción desde cualquier parte del mapa. Fácil, potente y accesible.
Un Modo Historia de catorce misiones y más de cuarenta minutos de vídeo auténticamente casposo (la imagen de culebrón galáctico es marca de la casa, así como la aparición de actores conocidos, como Carl Lumbly, de Alias) supone un aprendizaje perfecto de las numerosisímas unidades, poderes y mejoras que veremos en las nueve facciones contendientes. Y es que La Ira de Kane recoge todo el contenido del anterior Tiberium Wars y añade un montón de material, fundamentalmente dos subfacciones nuevas por cada facción: los Zocom y los Garras de Acero de los GDI; La Mano Negra y Los Señalados de Kane, de NOD; y las sectas Reaper-17 y Traveler-59 de los alienígenas Scrin.
Al Modo Historia se añaden misiones avanzadas para cada subfacción en El reto de Kane, así como el Modo Escaramuza, off-line y online (para hasta 4 jugadores) con la friolera de 50 mapas disponibles. Tal variedad de facciones, nueve en total, y unidades y mejoras (unas cien) puede resultar abrumadora para el novato, si bien éste agradecerá un manejo intuitivo y una dificultad moderada (siempre que no elevemos la IA o la pongamos en modo «Apisonadora»). En suma, un completítisimo juego de estrategia que por fin parece asentarse en consola.