Al final los fabricantes de detergentes van a tener razón: ponerse de barro hasta las orejas es divertido. Ya lo demostró MotorStorm en PlayStation 3, y ahora lo hace esta nueva entrega de la saga Colin en 360 (y próximamente también en la flamante consola de Sony).
Hace ya más de dos años que uno de los responsables de Codemasters en España nos anticipaba las virtudes gráficas que tendría el primer capítulo de la serie para los sistemas de nueva generación. Llegaba de los estudios de desarrollo ingleses y había sido testigo de una prematura versión del juego que ya le dejó impactado por aquel entonces. Y es que Colin, el juego, se retiró anticipadamente de la competición que mantenía en PlayStation 2 contra el otro gran representante del género, WRC, para preparar con más tiempo esta espectacular rentrée. Curiosamente, los programadores de WRC son los mismos que los de Motor Storm, que sin duda se trata del título que más se parece al que nos ocupa ahora. Parece que hay rivalidades que nunca acaban, como la de Nemesis con el suavizante y la plancha...
El opio del pueblo
Codemasters está cambiando, y parece que a mejor. Antaño casa dedicada a serios y rigurosos simuladores de todo tipo, parece que ahora ha comprendido que para triunfar en este sector es necesario llegar a una audiencia más amplia, aunque sea necesario realizar algunas concesiones. Menos elitismos y más darle a la gente lo que exige. Sus nuevos proyectos, como Overlord o Jericho dan prueba de ello. Y este Colin también. Claro que sigue siendo un simulador bastante exigente, pero ahora incorpora un lavado de cara radical en lo que a jugabilidad se refiere. Antes su desarrollo se limitaba a pruebas cronometradas contra el reloj, como ocurre en los rallyes de verdad. Vamos, que para ver otro vehículo en pantalla tenías que pegar el cromo Panini de un Testarrosa en la misma. Sin duda sería la delicia de los más puristas, pero en una época en la que los títulos de conducción más vendidos son Need For Speed y similares, la cosa ya no había por donde cogerla. Por eso se han incluido seis competiciones diferentes, cada una con sus propios vehículos, todos reales. Esto añade una gran variedad al juego, pero lo mejor es que te permitirá ser partícipe de momentos tan memorables como un adelantamiento por la derecha entre dos gigantescos camiones, saltos de varios metros al volante de un buggie... Y, por supuesto, choques, muchos choques. El motor físico del juego, al menos en lo que a los impactos se refi ere, es maravilloso. Las piezas saltan, las superfi cies se deforman... Todo un espectáculo. Lamentablemente, no puede decirse lo mismo del control de los vehículos. A pesar de que hay grandes diferencias entre el manejo de las distintas categorías (como debe ser), muchos de ellos parecen estar flotando sobre la calzada, sin aparentar el peso que en realidad deben tener, y con los más ligeros la conducción se traduce en una serie de bandazos por la carretera. No arruina la experiencia, desde luego, pero se lo podrían haber currado un poco más.
En cuanto al desarrollo, la modalidad principal se denomina Estrellato, y presenta una pirámide de pruebas que ir superando en orden cambiante, con la posibilidad de ir adquiriendo nuevos vehículos, diseños, y personalizar la mecánica de los mismos. Nada que no se haya visto, pero efectiva como siempre. Además, hay muchas otras opciones de juego para los que quieran algo más inmediato. El único «pero» en este sentido es el modo de juego on-line, que simplemente se limita a enfrentarnos a «fantasmas» de otros jugadores. Una pena, que esperemos que sea aliviada con una futura actualización, ya que el juego se merece una opción multijugador como Dios manda.
Mira y llora
Para el final hemos dejado lo mejor: este Colin ofrece una experiencia visual sin parangón alguno en la consola de Microsoft. Tanto vehículos como escenarios son de una belleza y realismo casi sobrecogedores. Tan solo algún tirón ocasional en el frame-rate intenta, sin éxito, empañar el conjunto. Felicidades, Codemasters, vuestro icono ha regresado por todo lo alto...
CONCLUYENDO
Más arcade que los anteriores, más completo que nunca, y más bonito que ninguno, el nuevo Colin lo tiene todo (o casi) para triunfar. Ah, y los menús son toda una obra de arte conceptual, que se me olvidaba...