sábado, 22 de noviembre de 2008 Buscar

Los 10 mejores guiños enternecerán hasta añ más rudo

Los 10 mejores guiños enternecerán hasta añ más rudo

1. BARCOS VOLADORES
Ya en la introducción quedará patente la infl uencia de SMB3, con la vuelta de los navíos.

2. FLORO PIRAÑA
Uno de los enemigos más exportados de Mario Sunshine vuelve con nuevos aires.

3. HIJOS EN EL FRENTE DE COMBATE
Bowser no duda en enviar a sus hijos a la guerra, como hizo en SMB3.

4. RAYING
Vuelven en formato de mini-juego las carreras de Sunshine, que gracias al wiimote ganan profundidad.

5. BRUJERÍA Y ESOTERISMO
Vuelven los brujos enemigos de Mario World, peligrosos si atacan en gran número.

6. PINGÜINOS EN EL ESPACIO
En Galaxy descubriremos que los entrañables pingüinos de SM64 tienen colonias.

7. CONEJOS Y MÁS CONEJOS
 Los odiosos conejos de SM64 nos enseñarán a jugar en la toma de contacto.

8. GUIÑOS MUSICALES
Como no, plagado de ellos, aunque el más raro es la remasterización de un tema de Super Mario Land.

9. JUNGLE BEAT
También hay guiños al anterior título de Nintendo Tokyo para GC, como el extraño uso de los dientes de león.

10. PRINCESA GENEROSA
La eterna raptada nos enviará cartas con vidas de vez en cuando, como en SMB 3.

 

 

Super Mario Galaxy

 Super Mario Galaxy

GÉNERO PLATAFORMAS GALÁCTICAS
PAIS JAPÓN
COMPAÑÍA NINTENDO
DESARROLLADOR EAD TOKYO
DISTRIBUYE NINTENDO
JUGADORES 2
ON-LINE NO
TEXTOS CASTELLANO
WEB www.nintendo.es

 

 

Wii

Super Mario Galaxy

12/12/2007

El hombre elefante

Super Mario Galaxy

Si en algún momento hemos podido dudar, Galaxy nos devuelve la fe: Mario es el juego.

9.6

Super Mario equivale en el mundo del videojuego a mucho más que un simple icono cultural o una franquicia asociada a una plataforma. Mario, a lo largo de los años y por méritos propios, ha sabido reinventarse, y su relevancia e infl uencia para el sector es equivalente a la ejercida por el monolito negro para el ser humano en 2001: Una Odisea en el Espacio. Un punto de inflexión a estudiar.

Más allá de la innovación
Soy el primero en admitir que tras la presentación ofi cial de Wii, creí a pies juntillas que la revolución propuesta por Nintendo estaría perfectamente ejemplifi cada en el nuevo juego de Mario. Nada más lejos de la realidad: como reivindicaré a lo largo del análisis, Super Mario Galaxy es un juego sublime, pero lejos de la simbiosis alcanzada entre Nintendo 64 y Super Mario 64, donde juego y plataforma fueron pensados irremediablemente el uno para el otro, sin prórrogas ni concesiones.

Ante todo, que no quede ninguna duda. Super Mario Galaxy es todo un ejercicio de madurez y calidad por parte de Nintendo. Un juego que ejemplifi ca a la perfección los estandartes de la compañía paralelos a Wii: si la consola busca una nueva interfaz, simplicidad y nuevos jugadores, Super Mario Galaxy muestra el ofi cio, imaginación y escala de producción clásica de la compañía. Porque hasta que no controlemos a Mario por la galaxia no podremos apreciar la astronómica revolución que supone la gravedad en el videojuego, elemento hasta ahora desaprovechado. Nintendo ha demostrado conocer como nadie el lenguaje del videojuego durante casi tres décadas: introducciones cortas y concisas, donde los objetivos queden bien claros desde el primer momento, y las menores interrupciones posibles para disfrutar cuanto antes, con nuestro avatar, del entorno y sus posibilidades.

En el primer planeta que visitaremos, un excelso tutorial cuya dificultad irá en concordante crescendo, tendremos que, simplemente, mover a nuestro personaje por un precioso escenario. Es un entorno que se aleja radicalmente de cualquier otro título similar, y obliga al jugador a comprender la nueva perspectiva de juego. El control, de este modo, evita el confl icto con nosotros desde el primer momento, siendo preciso y accesible, aunque no será hasta unas horas de juego donde podamos manejar a Mario como lo que es: la perfecta representación del dinamismo en los videojuegos.

El movimiento de giro, la gran novedad respecto al control, exige un timing muy preciso que, si no logramos dominar, nos dejará vendidos ante los enemigos, lo que evita el uso egoísta del ataque. El uso del puntero crea un segundo personaje incosciente, con el que podremos recoger fragmentos de estrella y lanzarlos como proyectiles. Aunque al principio parezca un estorbo, terminará siendo un arma de incalculable valor.

Revolución espacial
Pero en el fondo, todas estas características son propuestas de calidad como las que ha fi rmado la franquicia en sus más de veinte años de historia. Donde Super Mario Galaxy dinamita metafóricamente el género es al perder el miedo al salto al vacío, buscando una abstracción constructiva. El hecho de enviar a Mario al espacio no es baladí: en el onírico mundo donde se desarrolla la acción de Super Mario Galaxy hay opción a todo tipo de pesadillas con formato de plataformas imposibles, planetas que cambiarán nuestro punto de gravedad y fantasías visuales como esferas gigantes de agua fl otando por el espacio. Un prodigio técnico donde no me gustaría extenderme, aunque no hay duda de que es digno de mención: Super Mario Galaxy luce como ningún otro juego de Wii ha lucido hasta ahora. Toda una evolución de los estandartes visuales de la consola, a divinos 60 cuadros por segundo, pero eso sí, apoyado continuamente en una dirección artística excelsa. Parece que Nintendo no se ha ahorrado ninguna de sus bazas y ha cargado este disco con toda la calidad y originalidad con la que solía fi rmar sus obras maestras. Toda la producción del título está un nivel que brilla por encima de cualquier juego de Wii, incluyendo su magnífi ca BSO, que por primera vez está orquestada, dignifi cando la saga con tremendas versiones de los temas clásicos y aumentado el número de melodías inolvidables del universo Mario con nuevas composiciones.

La dinámica de los Marios en tres dimensiones sigue en Super Mario Galaxy, pero como no, amplifi cada y magnifi cada. Desde que la franquicia se abrió a la tridimensionalidad también perdió cierto grado de pureza plataformera. Saltar ya no era tan importante como explorar, elemento verdaderamente indispensable, ya que fi nalizar las fases no era el objetivo clave: lo realmente crucial era encontrar las estrellas por los escenarios. El confl icto entre exploración o plataformas puras está muy diluido en este Galaxy, ya que el propio concepto de planetas herméticos, independientes y de diferentes tamaños, creará la necesidad de explorarlos de una forma natural y, por otra parte, los obstáculos obligarán al jugador a esmerarse más que nunca en superarlos. Las populares fases retro de Super Mario Sunshine (título, por otra parte, muy reivindica- ble) vuelven aquí, pero integradas perfectamente en el desarrollo y aspecto artístico del juego. Super Mario Galaxy, al no ceñirse a un desarrollo estético lineal, permite pasar de jardines preciosistas a manzanas gigantes o simples paisajes cubistas. El momento más desconcertante, sin duda alguna, es cuando de un plumazo pasamos de atravesar lo que parecen complejas plataformas en tres dimensiones a un desarrollo clásico bidimensional. Una auténtica bocanada de nostalgia y punto de refl exión.

Divagaciones en el desarrollo
El juego, sin embargo, está lleno de pruebas independientes al desarrollo principal. Algunas, muy interesantes, que utilizan el wiimote de forma más acentuada. Lejos de ser simples añadidos, son pruebas que no rompen el ritmo de juego y dan una pequeña inyección de variedad al conjunto global, aunque son menudencias ante la complejidad de la obra principal.

Una sensación similar nos dejan los populares trajes, que lejos de ser un punto de giro en lo jugable, son más anecdóticos y puntuales de lo esperado. Donde estas nuevas facultades destacan (especialmente el Mario Abeja o el Mario Muelle, este último francamente divertido) es en recuperar un poco el humor que siempre ha destilado la saga. Es el encanto e inocencia que nos atrapó en la infancia y probablemente atrape a las nuevas generaciones.

El Modo Cooperativo a dos jugadores es muy superfi cial y no tiene mayor relevancia que tener entretenido al compañero de sofá, ya que a cualquier jugador experto, el lanzar estrellas y bloquear enemigos con el puntero del wiimote le resultará poco estimulante. En esta ocasión, el observatorio al estilo del castillo en Super Mario 64 es un planetario donde tendremos acceso a los diferentes planetas. No llega a los niveles de encanto y carisma del hogar de la Princesa, pero como mero salón de tránsito es cómodo y accesible.

El abanico de niveles es el más metamórfi co y rico que ha proporcionado la saga en toda su historia. El esquema de estrellas está concienzudamente equilibrado tanto para los jugadores hardcore como para los patosos. Algunas estrellas pueden parecer regalos, pero su misión es más simplifi car el camino a los jugadores torpes que enfurecer a los adictos. Otras, mientras tanto, especialmente aquellas a las que tendremos acceso una vez fi na- lizado el título (aproximadamente 60 estrellas) son sólo aptas para perseverantes y robots de pulso perfecto.

Algunos niveles sólo estarán disponibles en determinadas ocasiones, lo que obliga al jugador a moverse por las diferentes galaxias de forma dinámica, eliminando la posibilidad de completar el juego de forma lineal. Este tipo de pruebas son revisitaciones de niveles ya completados en los que, debido a la aproximación de ciertos cometas, las leyes físicas son sensiblemente distintas: en algunas tendremos que conseguir cien monedas púrpura repartidas por el nivel, terminar la fase en modo contrareloj, superar una carrera contra un alter ego o vencer al boss de turno con un sólo punto de vida. Esta prueba es muy interesante, ya que vuelve a demostrar la calidad de la compañía a la hora de hacer estimulantes combates fi nales. En Super Mario Galaxy, aparte de seguir siendo vibrantes, intuitivos y con mecánicas perfectamente defi nidas, siguen resultando terriblemente divertidos.

Confl ictos espaciales
Si nos centramos en la evolución de Mario como personaje, hay una característica que parece haber sido relegada hasta el olvido: eliminar a los enemigos mediante el uso del salto ha pasado a un segundo plano gracias al nuevo golpe de giro. Este nuevo planteamiento no es gratuito, estoy seguro de que a Nintendo le ha costado horrores tomar esta decisión. Desde luego, el salto en tres dimensiones es mucho menos preciso que en un desarrollo bidimensional, más aún teniendo en cuenta los nuevos entornos esféricos, mucho más complejos y espacialmente menos abarcables. Esta sustitución tiene premio para los románticos, ya que eliminando a los enemigos de la forma clásica obtendremos monedas, las cuales nos proporcionarán vida, mediante que de la forma sencilla seremos recompensados con trozos de estrella, la nueva moneda de cambio en el universo de Super Mario Galaxy.

No voy a entrar a trapo en el continuo debate sobre si los Marios han muerto en su salto hacia la tridimensionalidad. No me parece ético menospreciar la evolución del videojuego de esa manera. Super Mario Galaxy ahonda en el concepto de plataformas puras muchísimo más que algunas de las vacas sagradas, intocables debido al paso del tiempo. Niveles cercanos al fi nal del título como la galaxia compuesta de juguetes son todo un ejemplo de madurez en el género, desgraciadamente maltratado por un reducido grupo de sectáreos.

Obra magnífica
En el fondo, es difícil resaltar las cualidades de este Super Mario Galaxy para Wii sin buscar reminiscencias o comparaciones, pero difícilmente se puede aplaudir más a un juego como éste si afi rmamos que ante las obligatorias comparaciones no saldrá escaldado ni tan siquiera ante los títulos incunables de la longeva serie.

Completar la aventura puede llevar unas quince horas (con unas 60 estrellas podremos acceder al enfrentamiento contra Bowser), pero desentrañar el cubo de Rubik de Nintendo al completo, las 120 estrellas, es sólo un reto digno de los más fi eles al fontanero. Nintendo ha fi rmado un juego que podría competir por el título de mejor juego de su historia. Este macrohomenaje a la franquicia es también una seria refl exión sobre el mercado del videojuego.

Esquivando todo tipo de críticas perniciosas y fuera de lugar, Wii tiene en su catálogo uno de los juegos de mayor calidad de una generación de consolas en la que parecía que Wii, para regocijo de sus detractores, no jugaba ningún papel.

Super Mario Galaxy conserva todas las facultades que han hecho grande a Mario, pero supera la simple autorreferencia continua para volver a escribir el camino a seguir en este género, tan en decadencia y lastrado a un continuo segundo plano. Un homenaje a la perseverancia y paciencia de los jugadores habituales de la franquicia, un lujo para los nuevos jugadores y una bocanada de aire fresco para la industria del videojuego en general. La historia del medio recibe una nueva página.

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