viernes, 05 de diciembre de 2008 Buscar

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Ficha Técnica Shadow Of Rome

Ficha Técnica Shadow Of Rome

PLATAFORMA PS2
AÑO 2005
COMPAÑÍA CAPCOM
DESARROLLADOR CAPCOM PRODUCTION STUDIO 2
GÉNERO PEPLUM GORE BIPOLAR

Capcom Production Studio 2

Capcom Production Studio 2

La carrera de este estudio integrado dentro de la estructura de Capcom está marcada sobre todo por su labor con Megaman, desde los tridimensionales Megaman Legends (PSOne) hasta las sagas portátiles Star Force (DS) y Battle Networks (GBA). Sin embargo su mayor éxito hasta la fecha es la trilogía Onimusha para PlayStation 2.

Retro

Shadow of Rome

21/04/2008

Chaiko

Shadow of Rome

Julio César ha sido asesinado, un inocente ha sido acusado, y el destino de roma está en tus manos. ¿Te mareas al ver sangre?

La grandeza de Capcom no reside solamente en sus sagas consagradas, aquellas que saltan de plataforma en plataforma y de generación en generación, sino también en su envidiable capacidad para estar creando y lanzando continuamente nuevas propuestas, a veces fallidas, y a veces aciertos que merecen ser recuperados a pesar de que no terminasen de cuajar entre el público. Es el caso de Shadow of Rome, un título creado por el Capcom Production Studio 2 para PlayStation 2 que se propuso mezclar unas cuantas ideas dispares y es capaz de ofrecer varias horas de diversión salvaje.

Shadow of Rome no oculta su desacomplejada inspiración en aquél éxito de taquilla llamado Gladiator, en el que un general del ejército romano acaba convertido en gladiador y se enfrenta a la ardua tarea de reinstaurar la república romana provocando la caída de un César golpista. En Shadow of Rome la acción transcurre con anterioridad a Gladiator, aunque comparte algunas ideas, entre ellas las de usar la historia de forma licenciosa: Julio César acaba de ser asesinado brutalmente, y las culpas recaen sobre el padre de Agripa, el principal protagonista del juego. Agripa es un respetado centurión del ejército romano, se encuentra batallando en Germania cuando llegan a sus oídos las noticias de la muerte de Julio César y la acusación a su padre. Eso desencadena su regreso a Roma y su desafortunada (para él, no para el jugador) conversión en gladiador, trama que se desarrolla en unos niveles previos sin Coliseo de por medio.

Pero el juego tiene dos caras, y paralelamente a las aventuras con exceso de hemoglobina de Agripa encontraremos las del joven Octavio, sobrino de Julio César y buen amigo de Agripa, que investiga por toda Roma la muerte de su padre y otras que suceden más adelante. El estilo de juego cambia radicalmente en los momentos protagonizados por Octavio, convirtiéndose en un juego de sigilo con algunas gotitas de investigación y cierto aire a película interactiva. Con Octavio el jugador apenas se limita a escuchar conversaciones a escondidas, caminar despacito para evitar ser descubierto por los guardias, y pulsar botones en lugares concretos del escenario con los que puede interactuar puntualmente. Aunque en principio la idea de conjugar dos estilos de juego radicalmente opuestos podía sonar atractiva en las ofi cinas de Capcom, lo cierto es que se trata de una versión excesivamente simplifi cada del concepto de sigilo, que se ve empeorada por la escasa libertad con que cuenta el jugador para lograr sus objetivos. Todo en las secuencias de Octavio resulta demasiado obvio y facilón como para ser disfrutable en su aspecto jugable. Por el contrario, teniendo en cuenta que Shadow of Rome cuenta una historia nada desdeñable, es precisamente en los segmentos protagonizados por Octavio en los que la trama avanza y la narrativa se despliega en todo su esplendor. Una discutible aportación jugable que se ve salvada de la quema por su interesante componente narrativo.

Panem et circences
No obstante, los niveles de Octavio, intercalados a lo largo del juego, no dejan de ser una interrupción del verdadero atractivo de Shadow of Rome: la carnicería protagonizada por Agripa. Siguiendo con los experimentos narrativos del juego, este comienza con Agripa combatiendo en el Coliseo, un aperitivo de lo que vendrá más adelante. Inmediatamente después el juego echa la mirada atrás en el tiempo y nos devuelve al Agripa centurión, combatiendo en Germania.

Estos primeros niveles de Agripa no son nada especialmente destacable, pues apenas sirven como toma de contacto con el personaje y sus movimientos, así como para familiarizarse con el sistema de armas mientras se desarrollan una serie de misiones para el ejército de Roma. Es cuando Agripa se convierte en gladiador del Coliseo de Roma cuando empieza lo bueno, pues los romanos no racanean a la hora de crear auténticos espectáculos: Agripa no solo salta a la arena y se lía a mandoblazos, sino que se encuentra con pequeños laberintos, con animales, con trampas de todo tipo, y con verdaderas máquinas humanas de matar... todo a favor del espectáculo. La sencillez que se planteaba en el modo de juego de sigilo también es aplicable a estas fases, pues éstas no serán precisamente un ejemplo de complejidad en el combate. Sin embargo, todo lo que aquellas tenían de automáticas y hasta cierto punto tediosas lo tienen estas de divertidas y alocadas. Los combates de Shadow of Rome son muy sangrientos y no escatiman en detalles gráficos a la hora de representar la violencia. Los otros gladiadores son despedazados miembro a miembro, decapitados, y machacados de mil formas. Que sirva como ejemplo de la brutalidad de los combates: es posible arrancarle los brazos a una gladiadora con cuchillas en sus pies, que seguirá enfrentándose a patadas a Agripa mientras éste la golpea con uno de sus brazos cercenados.

Espectáculo de variedades
Los combates en el Coliseo son espectáculos para el pueblo de Roma, y así Agripa puede azuzar al público para que le proporcione nuevas armas (las armas tienen una durabilidad limitada, y tras unos golpes se rompen y quedan inservibles) o comida para restaurar su energía, así como obtener mejores armaduras. La cantidad y calidad de los objetos recibidos depende directamente de las capacidades como showman de Agripa, por lo que combatir bien, más allá del siempre socorrido machacabotonismo, resulta vital para superar los niveles más avanzados, donde difícilmente se puede superar a determinados jefes sin la ayuda del público. Ocasionalmente Agripa contará con la ayuda de una compañera controlada por la CPU, rompiendo la monotonía de los combates en solitario. Y sumando unos cuantos puntos más al factor espectáculo, y benefi ciando a la variedad del juego, no pueden faltar combates entre cuadrigas a punto de perder el control.

En suma, Shadow of Rome ofrece una experiencia algo enrarecida por ese empeño deslucido en el mestizaje genérico, pero que en el computo global resulta divertida y espectacular gracias a una visión un tanto caricaturesca de los combates del Coliseo y un argumento muy bien conducido a lo largo de la enrevesada trama.

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