Al final, tanto cuestionarnos por qué nos atrae el retro cuando tenemos videojuegos tecnológicamente superiores ahí mismo, a nuestro alcance, y teníamos la respuesta ante nuestras narices: de hecho, es de pura lógica. Los juegos que pertenecen a sistemas con una potencia y un diseño gráfico caducos se pueden permitir el lujo de ser perfectos. Es decir, en cierto sentido, los gráficos 2D, ultraexpresivos y cuidadísimos de Metal Slug son un techo de cierto estilo. En cambio, los juegos de PSone han sido superados gráficamente por los de PS2, estos por los de PS3, y el Uncharted... veréis que risa dentro de diez meses.