No es la primera vez que estos simios corredores de Sega (quizá las mascotas más carismática de la compañía después de Sonic), presos en esferas transparentes, visitan el panorama portátil. Pero esta vez los resultados son indiscutiblemente muy superiores a los de aquel Super Monkey Ball Jr. para Game Boy Advance .
En una serie en la que toda la jugabilidad, como buena actualización del clásico Marble Madness, gira alrededor de la precisión, los reflejos y la habilidad para recorrer circuitos de diseño diabólico, la pantalla táctil de DS resulta simplemente la herramienta perfecta.
En Touch & Roll verás la trayectoria de los simios en la pantalla superior, mientras que usarás la inferior para controlarlo: el sistema de control está tan bien diseñado y es tan preciso que en pocos segundos conducirás la esfera transparente (y sin conductos de ventilación) de forma completamente intuitiva.
Más aún, nos atreveríamos a decir, de lo que resultaba en el propio juego original para GameCube . Un completo acierto, y que incluso mejora gracias a minijuegos como el air hockey, los bolos, el mini golf o las carreras, perfectos para partidas multijugador.
Género: Arcade
Formato: Cartucho
Compañía: Nintendo
Programador: Sega
Monos: 4
Jugadores: 2-4
Texto/Doblaje: Castellano/-
Grabar Partida: Sí (1 Partida)
8,4 (Nintendo DS) Gráficos
Nada espectaculares, pero cumplen de sobra. La sensación de vértigo que transmiten los fondos digitalizados es, en algún caso, impresionante. Y ni la más mínima ralentización, como era de esperar.
7,1 (Nintendo DS) Música / FX
Sin duda, el aspecto más flojo del juego. Olvidando las infecciosas melodías originales, la nueva banda sonora suena repetitiva y no muy lograda. No llega a resultar irritante, pero tampoco destaca.
9,4 (Nintendo DS) Jugabilidad
Redonda, el grado de dificultad del juego está medidísimo. El número de vidas y el tiempo para completar cada circuito es algo más generoso que en sus precedentes, haciendo esta versión menos frustrante.
9,2 (Nintendo DS) Duración
Los divertidos minijuegos (para nada un relleno), las posibilidades multijugador y el mismo concepto del juego, cien por cien inmediato, adictivo y rejugable, le garantizan una vida bastante prolongada.