Reportajes
Rockband
Lo hemos hecho: durante unas horas, varios redactores de esta vuestra querida revista nos transformamos en un improbable grupo de rock. Especialmente tal y como cantaba Nemesis... ¡dios mío!
Pobrecico. Al abuelo hay que reconocerle que hizo lo que pudo. Aunque alguno más de nosotros cogió el micro por aquello de ahorrarle la vergüenza un rato y casi nos echan a patadas de Electronic Arts.
Pero dejemos de airear trapos sucios y vayamos al grano: Nemesis, Melongasoil, Tones y un servidor ya podemos decir que hemos probado Rock Band. Y, demonios, nos encanta.
It“s a hard way to the top...
Ya sabéis de qué va el asunto: hasta cuatro jugadores al mismo tiempo, cada uno en una de las labores básicas de cualquier formación de rock: guitarra, bajo, batería y voces. Así que lo primero que hay que dejar claro es que aquí no se trata de retos personales sino de, como indica el título, funcionar como una banda.
Esto quiere decir un par de cosas: primero, que realmente no hemos catado el Modo Carrera para un solo jugador, así que sólo os podemos decir lo que nos han contado: que podrá jugarse como guitarrista, cantante o batería (los bajistas ya sabemos que no pueden sobrevivir solitos) y que se irá avanzando a través de un set-list de difi cultad crecientemuy al estilo Guitar Hero. Por otro lado, el enfoque evidentemente grupal implica también que quien busque las dificultades guitarrísticas (no-guitarrísticas, en realidad) de un Guitar Hero 3, se llevará un chasco. Puedo afi rmar desde ya, con plena satisfacción, que el modo extremo a la guitarra en Rock Band es asequible para cualquiera sueltecillo, y no un infi erno de notas que, en muchos casos, no tienen nada que ver con lo que suena o cómo se tocaría (sí, os estoy mirado a vosotros, Neversoft). En cualquier caso, tras las partidas rápidas de rigor para abrir boca, nos zambullimos en lo que parece el auténtico meollo del juego, el Band World Tour, que es donde se aprecian realmente las difrerencias con otros bemanis rockeros, no solo en lo que respecta a las sensaciones, sino también en cuanto a mecánicas.
Se necesitan al menos dos jugadores para embarcarse en esta gira en la que hay que ir ganando fama y fans. Cada nivel de difi cultad tiene un cupo de groupies, por lo que si se quiere llegar al Rock Band Hall Of Fame, hay que seguir dando conciertos, aventurándose cada miembro de la banda en niveles más altos de difi cultad (efectivamente, cada jugador puede elegir el suyo en cada canción). Una vez metidos en harina, nos damos cuenta de que el juego premia el funcionar como una banda. Una barra en pantalla mide la actuación del grupo, y si un jugador falla constantemente, queda eliminado, su pista de audio se desvanece, y el medidor se desploma hacia un fi nal prematuro. Si alguno de los demás pueden entrar en Overdrive (lo que viene siendo Energía Estrella, conseguida también con notas específi cas y acumulada en una barra bajo la pista de cada instrumento), podrá salvarle y devolverle al juego un máximo de dos veces. El Overdrive, por otro lado, impulsa el medidor de la banda, y aumenta el multiplicador de puntos (grupal, también). Uno puede jugar egoístamente, reservando su Overdrive para partes complicadas o su lucimiento personal, pero en ocasiones, por ejemplo, es más sabio conservarlo para esa parte imposible que un compañero tendrá que superar y tal vez no pueda.
Pero más allá de estrategia conjunta, Rock Band realmente transmite la sensación de estar tocando en un grupo. Detalles como los bonus al clavar frases concretas de forma grupal o por los Big Rock Endings de algunas canciones, en los que tras improvisar hay que acertar las notas de cierre fi nales conjuntamente; o escuchar constantemente la batería (porque si el baterista se equivoca, es fácil perder el tempo y verse arrastrado por su fallo), oir al cantante improvisando o hablando al público entre estrofas (para activar su overdrive) o sentirse orgulloso porque tu guitarrista ha clavado el solo, no ya por los puntos extra, sino porque todo suena increíble...todo hace que uno se emocione como parte de un grupo. Diablos, Harmonix lo ha hecho otra vez.