Reportajes
Polybius
Coin-ops de leyenda negra
¿Saben lo que da más miedo de las leyendas urbanas? Que aunque sea por un mínimo están basadas en hechos, situaciones o precauciones reales. La coin-op Polybius seguramente sea el resultado de la suma de estas tres bases.
Se dice, se habla, se comenta que en un pequeño suburbio de la localidad de Portland, Oregón, USAlandia, en el año 1981 se repartieron no más de una docena de recreativas con el juego Polybius entre tantas salas arcade. Se conoce que el juego era de tipo puzzle, con gráficos abstractos -¿y qué juego de entonces no los tenía?- y constantes ráfagas de luz y efectos estroboscópicos. Los jugadores quedaban transtornados, padecían temporales ataques de amnesia que les impedía recordar o reconocer datos básicos de memoria como sus nombres o dónde vivían, sufrían horribles pesadillas por las noches y se despertaban entre gritos, curiosamente sin ser capaces de recordar qué era aquello que instantes antes les había provocado el pánico; y lo más terrible, después de jugar al Polybius sentían rechazo y desagrado a jugar a cualquier otra recreativa o videojuego.
La leyenda se convierte en conspiparanoia cuando nos cuentan que los recaudadores y operadores de las máquinas eran parejas de hombres trajeados y con largos abrigos negros, quienes más que interesarse por las recaudaciones tomaban notas de las tablas de récords. Estas recreativas solamente estuvieron disponibles al público por espacio de entre cuatro y seis semanas. El mito ha perdurado más de veinticinco años.
Crónicas de la prensa local de la época sí que recogen informaciones sobre jóvenes perjudicados temporalmente tras jugar a ciertas recreativas. Villanos del lugar confirman la existencia de máquinas exhibidas por cortos espacios de tiempo. Alguno llega a recordar la sospechosa presencia de adultos con abrigos negros deambulando por ahí. Yo no estuve allí, poca cosa les puedo confirmar.