En toda familia hay una oveja negra, repudiada tanto por sus parientes directos como por las personas que se topan con ella. Pero esa oveja negra sabe hacerse querer si se llega a conocerla. Manhunt (2003, PS2, Xbox) mezclaba el estilo del cine de psicópatas ochentero con el mito del snuff, dando lugar a un retorcido juego de supervivencia con varias capas de signifi cado y diversión. Pese a las aceptables notas recibidas en su lanzamiento, poco después Manhunt pasó a ser repudiado por crítica, profesionales del sector y buena parte del público. Por supuesto, la violencia de las ejecuciones que se realizan en el juego le acarrearon prohibiciones y vetos en Alemania, Canadá, Australia y Nueva Zelanda. El cénit de la polémica se alcanzó en 2004 en el Reino Unido, cuando Stefan Pakeerah, de 17 años, fue asesinado por su amigo Warren Leblanc. La madre de Pakeerah afi rmó que Warren estaba obsesionado con Manhunt, sufi ciente para crear un circo mediático que acarrearía la prohibición temporal del juego en el país. En el juicio se demostró no solo que el juego no tuvo ninguna infl uencia en el crimen, sino que la víctima era en realidad el propietario del juego. Con todo, tuvo mejor suerte que la secuela.