Falso
Podría extrañar que, a estas alturas de la película, y cuando las consolas son un elemento habitual, se siga demonizando los videojuegos. Pero no olvidemos que la mayor Inquisición contra el sector está en Estados Unidos, país en desbocada carrera hacia el puritanismo fanático. Las docenas de estudios psicológicos, psiquiátricos y sociológicos sobre el tema desmienten que el individuo vea alterada su conducta a causa de los juegos. Vaya, que una persona sigue siendo capaz de distinguir realidad de ficción. Aquellos que vayan a llevar conductas desviadas, lo harán al margen de sus aficiones, sean estas el rol, el metal o el punto de cruz. Pero ay de los jugadores si uno de estos perturbados jugó una vez al Doom o entró en el baño de unos recreativos…