viernes, 05 de septiembre de 2008 Buscar

Reportajes

La nes embrujada

07/04/2008

Paco Alcázar

La nes embrujada

Hechicería de 8 bits

Quejumbrosa mañana de sábado invernal de 2005 en el estado de Minnessota. Un joven al que llamaremos Jerry se acerca a una pequeña tienda de artículos de segunda mano y ve una NES sobre el mostrador. El comerciante se la vende a buen precio, se la acaba de traer un señor que tras hacer limpieza en la buhardilla de su casa se deshace de ella. Fue de su hijo, fallecido en accidente de tráfico años atrás. Jerry la compra, se ajusta la bufanda y regresa a su hogar más contento que un tonto con un lápiz.

Conecta la NES al televisor, inserta un juego cualquiera y la enciende. De fondo oye lamentos y murmullos que provienen del televisor. Lo apaga. Silencio. Lo enciende. Sólo oye el sonido coherente de lo que recibe el aparato. Enciende la consola y ahí están de nuevo los lamentos. Cambia de juego. La voz misteriosa vuelve a murmurar. Sigue jugando y el juego se detiene sin que Jerry haya pulsado el botón del PAUSE. Apaga la consola, toma aire, intenta tranquilizarse. Su gata de ocho años se le acerca ronroneando. Jerry enciende de nuevo la NES. Su gata enloquece, salta, bufa, maulla roncamente, se le eriza el lomo y sale corriendo como alma que lleva el diablo.

Nuestro amigo Jerry está acojonadito. ¿Qué hacer? Pasan los días y cada vez que enciende la NES embrujada se suceden los quejidos, pulsaciones de botones, la gata que está como para que le den un Valium. A Jerry solamente se le ocurre una drástica solución: la vende por Ebay. Cuatro pujas y se la quitan de las manos por 225 dólares. ¿Qué le sucedió al nuevo dueño, al comprador ebayesco de esta NES embrujada? Yo lo sé y ustedes probablemente no. Pónganse en contacto con la redacción si quieren saber más. Si se atreven.

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