domingo, 20 de julio de 2008 Buscar

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Reportajes

La conspiración de Bourne

06/02/2008

Stan By

La conspiración de Bourne

Vale, Bourne nos gusta. Las películas, quiero decir. Con esos sopapos titánicos que se arrean los personajes, esa cámara loca y mareante y una trama a la que no hay que hacerle demasiado caso. ¿Qué hay del videojuego?

Porque era de cajón que alguien se pusiera a desarrollar un videojuego después del éxito de la trilogía protagonizada por el sosainas de Matt Damon. Los responsables son High Moon Studios (Sierra) y, después de una visita en exclusiva a las oficinas de Vivendi cerca de Londres para pasar un rato a los mandos de una versión en desarrollo del juego, lo cierto es que no volvimos entusiasmados, pero sí con ganas de ver más.

Corre, Jason, corre
Lo primero que salta a la vista es que Matt Damon no presta su cara ni su cuerpo para dar vida a Bourne en el videojuego. Bien, un peso que me quito de encima. Con lo que sí cuenta High Moon Studios es con el equipo coreográfico de los filmes. Y es que por mucho que nos dijeran los desarrolladores que La Conspiración de Bourne no era solo una adaptación de las películas, sino que han trabajado directamente con el material de Ludlum, salta a la vista que estética y anímicamente, la inspiración llega principalmente de la violencia recia y contundente y la acción correcaminos de los filmes, especialmente los dirigidos por Paul Greengrass (cosa que tampoco niegan, en cualquier caso). Es fácil de anticipar, pues, que el peso del juego residirá en el combate, con especial atención a los guantazos cuerpo a cuerpo, y en cierto frenesí velocista y contrarreloj.

Lo que vimos en las oficinas inglesas de Vivendi definitivamente lo corrobora. Para empezar, nos zambullimos en el nivel que reinterpreta la célebre escena de la huida de la embajada: Bourne tiene que salir pitando del edifi cio, dejándose guiar por su instinto para encontrar el camino (es decir, por una pequeña brújula que marca el siguiente objetivo) y librandose a hostias de los muchachotes que intentan impedírselo. Primera buena impresión: el sistema de combate resulta interesante y fl uido, y busca la espectacularidad y los movimientos finales grandilocuentes, ya que Bourne puede utilizar el entorno como arma. Y la contundencia, claro.

El sistema emplea un medidor de adrenalina que va rellenándose y permite usar movimientos especiales (takedowns), y algo llamado de momento Bourne Awareness indica dónde puede el personaje estampar la cabeza de su contrincante con mejores resultados, o cuándo hacerlo al menos. Bourne se encontrará también con algo parecido a jefes fi nales (más duros, y que también realizan ataques especiales), breves momentos de sigilo y acrobacias parkour y secuencias QTE. De hecho, los chicos de High Moon nos aseguran que «lo que parecen meras cutscenes en realidad no lo son. El jugador debe mantenerse alerta». Lo que significa que cuando arranque una secuencia en la que Bourne, por ejemplo, deba superar una persiana de seguridad cerrándose, el jugador deberá acertar una secuencia de botones para que el personaje lo logre.

Los otros niveles que pudimos probar revelan otros aspectos del juego: conducción (a bordo de un mini, en entorno urbano, con cierto grado de acrobacias y el mismo sistema de QTEs que acabamos de comentar) y acción pistolera. Esta última en un nivel que muestra a un Bourne antes de ser un fugitivo: el sistema de combate balístico es bastante convencional pero incorpora también esa Bourne Awareness para realizar ataques devastadores en momentos determinados. Y, por supuesto, se puede pasar al cuerpo a cuerpo a voluntad, con todo lo bueno que vimos en el nivel de la embajada. No parece que debamos esperar un juegazo, pero sí uno divertido y directo.

El Bourne de Robert Ludlum
Todo el mundo sabe que el Bourne fílmico no es un personaje original, ¿verdad? Bueno, para los despistados: The Bourne Identity, la primera novela de lo que luego se convertiría en una franquicia alrededor del personaje de Robert Ludlum, se publicó en 1980. En 1986 apareció la secuela (The Bourne Supremacy) y en 1990, la tercera de la serie (The Bourne Ultimatum). La muerte de Ludlum en 2001 no ha impedido que aparezcan más títulos a rebufo de los fi lmes: The Bourne Legacy (2004) y The Bourne Betrayal (2007) escritos por Eric Van Lustbader y de modesto impacto entre los lectores. Oh, y en 1988 se adaptó The Bourne Identity a la televisión, en forma de miniserie, con Richard Chamberlain en el papel de Bourne.

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