Falso
Metal Gear para MSX nos dio una jugabilidad revolucionaria y un intrincado argumento. Pero Kojima mostró sus filias sin rodeos con Policenauts y Snatcher, ambos grandes juegos, pero también repletos de plagios/homenajes a Arma Letal, Dune y Blade Runner.
Con Metal Gear Solid para PSX, la fama de Kojima le convertiría en una estrella mediática. Y las ideas geniales y revolucionarias para el medio (la aparición de Psycho Mantis, el sigilo como concepto jugable) se entremezclan con las boutades (su obsesión con los genitales masculinos, Raiden, ¡Fatman!). Y mientras, las secuelas de Metal Gear Solid enfatizaron su concepto cinematográfico. Pero Kojima no hace juegos, ni cine, sino algo muy distinto. Su saga ofrece lo mejor de ambos medios: espectacularidad, épica e interacción, rompiendo moldes y abriendo brechas en las ideas más rancias y preconcebidas, esas que defienden los popes de juegos o cine.