Canis Canem Edit (2006, PS2) tiene muchos méritos, gracias a su cuidada ambientación, el carisma de sus personajes o las posibilidades del desarrollo. Pero uno de los mayores logros del juego de Rockstar fue el de promover los titulares de prensa más ridículos que se han visto en años en este país. Y eso sin que el juego siquiera estuviera a la venta... En 2005, Rockstar anuncia un juego que transcurre en un internado, con Jimmy Hopkins, un chaval de mirada aviesa, como protagonista. Tan solo hay un par de imágenes de arte promocional, pero es sufi ciente. En un año de especial sensibilidad en España ante los recientes casos de acoso escolar, asociaciones de madres y defensores del menor mezclan churras con merinas y, atención, afi rman que «Bully es un simulador criminal consistente en hacer crueles novatadas a niños hasta empujarlos al suicidio » (sic). Al instante se obtuvo eco en los diarios, especialmente en los gratuitos. Meses después, Rockstar demuestra que Bully no fomenta el abuso, sino la lucha contra él. Para entonces, no importa: la televisión entra a trapo al disponer por fi n de vídeo, si bien fusilando contenido de Youtube. Como siempre, Bully fue puesto a la venta y los críticos cambiaron de presa, si bien se dio un pequeño rebrote al descubrir que Jimmy podía besar a otros chicos en el juego. Por suerte, el dislate no pasó de un par de pataletas bastante risibles.