jueves, 20 de noviembre de 2008 Buscar

Reportajes

Blast Corps

15/11/2007

Ben Reilly

Blast Corps

Picor de ojos. Tacos que sonrojarían un estibador. Mandos estampados contra la pared. cartuchos arrojados por la ventana. Estos y otros muchos son los elementos de las situaciónes más socorridas y humillantes que conllevan los juegos imposibles, esos que nos convierten en serviles masoquistas.

Blast Corps
1997 / Nintendo 64
Despejar el camino a un vehículo: un concepto hoy día habitual, pero demasiado inusual para los noventa. Inusual y chungo de narices. 

El suplicio
Surgido en esa época convulsa en la que nació Nintendo 64, Blast Corps es una rareza. No es bonito, pero resulta atractivo. Su control es raro pero gusta. Y lo mejor: medallas de platino ocultas, tan ocultas que obtenerlas todas puede llevar varios años.

Jodidómetro: 093 

Super Monkey Ball
2002 / Gamecube
¿Cuán chungo puede ser un juego como este plataformas de Sega, en el que el nivel de dificultad Maestro es imposible de superar?

El suplicio
El realismo como elemento jugable: la bola del juego se mueve de forma totalmente creíble, tal vez demasiado. Super Monkey Ball no engaña al jugador, sus pifi as son responsabilidad de sus manazas, nada más. Si esto le conduce a la paranoia, se siente. 

Jodidómetro: 094

Legend of Zelda
1987 / Nes

La madre de todas las aventuras es una obra que contiene todas las claves del género: secretos, pruebas ocultas y dificultad exorbitada.

El suplicio
Legend of Zelda contiene una segunda búsqueda que supone un doble desafío. No sólo tiene mazmorras más complejas y enemigos de mayor peligro, sino que encontrar dichos escenarios exige una búsqueda meticulosa. Miyamoto era así.

Jodidómetro: 091

Defender

1980 / Arcade
Desde las catacumbas del pixel llega una ominosa advertencia: «No oses despertar a los Primeros, pues han de ser tu condenación».

El suplicio
El jugador cínico puede pensar que en los albores de los videojuegos la escasez de medios técnicos se suplía con mala baba. Algo de eso hay, pues uno de los méritos de Defender es sentar las bases del matamarcianos desalmado y la sobreabundancia de enemigos.

Jodidómetro: 095

Devil May Cry 3
1995 / Playstation 2 
La precuela de las aventuras de Dante eliminó el mal sabor de boca de la segunda entrega, con un juego tan duro y arrogante como sus protagonistas.

El suplicio
Con enemigos recalcitrantes y jefes de vida casi infi nita, aquí no es el Diablo el que llora, sino el jugador. Devil May Cry 3 deja que te creas al mando unos dos minutos, para luego ponerte contra las cuerdas. Si estás a la altura del reto, bien por tí. Si no, mejor te dedicas al SingStar.

Jodidómetro: 094

Wizards and Warriors 2
1991 / Nes
Como un último estertor, NES acogió la secuela de esta aventura en la que los cuatro elementos forman las fases del juego.

El suplicio
Fue la mejor entrega de las tres que forman la saga, que mezclaba las plataformas más ajustadas con los esquemas de los nuevos shooters, así como elementos de rol duro que empujaban a reservar el mejor armamento contra los invencibles jefes finales.

Jodidómetro: 096


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