A comienzos de esta década, Acclaim quiso paliar su inminente bancarrota con las campañas publicitarias más dislocadas del medio, como premios a aquellos que bautizasen a su hijo "Turok" o poner publicidad de Shadowman en lápidas. Esta escalada de despropósitos culminó con BMX XXX (2002). En principio se trataba de una nueva entrega de Dave Mirra BMX para PS2, Xbox y Gamecube, pero el mediocre nivel del juego, que no superaba el 55% de nota en los análisis previos, exigía medidas creativas. Así, casi en la fase fi nal del producto, Z-Axis acató las órdenes e incorporó al juego la posibilidad de jugar con mujeres semidesnudas, secuencias de humor chabacano y vídeos de auténticas strippers, desbloqueables por medio de tricks. Efectivamente, Acclaim consiguió más publicidad de la que podía imaginar: para empezar, Dave Mirra rompió toda relación con la compañía. Las principales cadenas de Estados Unidos se negaron a vender este título (pese a la censura en la versión para PS2), lo que se tradujo en una míseras 100.000 copias vendidas en ese país. En Europa la controversia no tuvo demasiado calado, como tampoco BMX XXX, que obtuvo una más que tibia acogida.