viernes, 04 de julio de 2008 Buscar

Galería Fotográfica

Herramientas de casquería

Herramientas de casquería

Isaac Clarke, solo ante el peligro, se tiene que enfrentar a los Necromorph con sus herramientas de trabajo. Una serie de artilugios destinados a la minería espacial que le vendrán muy bien a la hora de descuartizar a las criaturas que pueblan el USG Ishimura y los cuerpos de su tripulación. Una pistola que lanza tres haces de láser (en un eje horizontal o vertical, dependiendo de si se van a seccionar piernas o brazos, por ejemplo), un arma con bullet time, pero sólo sobre el enemigo al que se esté apuntando, y una pistola que le permite mover objetos a distancia. Esta última será muy útil para resolver puzzles y también para usar, por ejemplo, las pinzas de un enemigo (una vez cortadas) como arma arrojadiza. Un apunte: la munición no abunda y el cuerpo a cuerpo es peligroso.

 

El Vietnam del espacio exterior

El Vietnam del espacio exterior

James Cameron demostró gran inteligencia con su continuación, que no remake, de Alien, la obra de arte de Ridley Scott: abandonando el terror por la acción bélica (de reconocida inspiración en Vietnam) respetó el original y triunfó en taquilla.

Reportajes

Aliens, Colonial Marines

07/03/2008

Mr Winters

Aliens, Colonial Marines

Respeto máximo por la película de James Cameron y un nivel de producción elevadísimo. Uno de los títulos que sin duda pegará más fuerte en el año en curso, y una oportunidad de oro para agarrar el rifle de pulsos y masacrar un par de cientos de esas malditas cucarachas espaciales que habitan nuestras pesadillas desde los años ochenta.

En las secuencias finales de la película de James Cameron que sirve como marco e inspiración para este juego de Gearbox, la madre humana, Ripley, desciende a las profundidades de un reactor nuclear en defensa de su simbólica hija, la niña Newt, enfrentándose para ello con otro tipo de madre: la reina alien, que defenderá también a sus particulares hijos, los huevos, y, después, buscará venganza por su destrucción.

Cuando SEGA nos invitó a conocer las ofi cinas en Dallas de Gearbox (responsables de la adaptación a diversas plataformas de títulos de la talla de Halo o Half-Life, y autores del Brothers in Arms) poco podíamos imaginar que lo que íbamos a encontrar en aquel rascacielos en medio del páramo texano (una planicie surcada por autopistas que parecía salido de una novela de J.G. Ballard) no era sino todo un ejército de reinas Alien defendiendo con uñas y dientes su particular criatura. Y es que pocas veces nos hemos topado con unos desarrolladores tan celosos por no mostrar las intimidades de su proyecto particular. Nos enseñaron muchas cosas, es cierto, incluida una demo jugable que transcurría en uno de los hangares que aparecen en la película, pero los recios texanos no quisieron contestar a nuestras preguntas más insidiosas y precisas, temerosos quizás, de ver cómo su producto sucumbía a una ola de hype desmesurado entre las hordas de fans de la saga.

No podemos culparles. Como bien se recoge en el artículo sobre rumorología de este número de Xtreme que tienes entre manos, despertar unas expectativas desmesuradas, imposibles de satisfacer, es, posiblemente, la peor maldición que puede pesar sobre un videojuego que todavía no ha nacido. Con un largo desarrollo todavía por delante, sería una pena que un proyecto tan potencialmente atractivo como Aliens se viera lastrado por semejante peso muerto.

Respeto por el mito
Si algo nos quedó claro tras aquella larga tarde en Gearbox es que la cosa está en manos de auténticos apasionados por los videojuegos. Tan sólo contemplar la colección de con- solas antiguas en el despacho del productor jefe del equipo o las dos salas donde almacenan al menos cincuenta máquinas recreativas (varias de ellas operativas en la cafetería, como comprobamos personalmente) indica que Aliens: Colonial Marines es una obra de amor. De amor por el juego y de amor por el mito: no se cansaron de repetirnos hasta qué punto son fanáticos de la película de James Cameron del 86. Nos lo decían... y les creíamos, mirando de soslayo una inmensa cabeza de Alien que preside una mesa en la entrada del estudio, junto a una réplica de juguete del sensor de movimiento que los marines utilizaban en la película. Pero entremos en detalles.

Bienvenidos a la USS Sulaco
Aliens: Colonial Marines
es uno de los títulos estrella producidos por SEGA para el año en curso y, sin duda, el proyecto más importante en que se ha embarcado la compañía texana Gearbox Software. Con más de un año por delante de desarrollo, este título multiplataforma (PC, PS3 y Xbox360) ni siquiera tenía un nombre defi nitivo cuando nos fue mostrado, denominándose «Proyecto Pecan». Con un equipo de cerca de 200 trabajadores y tanto tiempo de desarrollo resulta fácil imaginar el esfuerzo que se está poniendo en un juego que aprovecha una de las franquicias más suculentas para el desarrollo de videojuegos, y que se asienta con firmeza en la estructura, ahora tan de moda, del shooter en primera persona con gestión de tropas, o «squad based FPS». Pero con un guión en el que han trabajado Bradley Thompson y David Weddle, responsables de Battlestar Galactica, y un respeto casi religioso por el material original, podemos augurar que el juego va a ser mucha más que un shooter sobre raíles.

La historia de Aliens: Colonial Marines comienza en un punto intermedio entre las películas Aliens y Alien 3, con la llamada de socorro que emite la nave Sulaco. El jugador formará parte del grupo de marines que acuden en una misión de rescate en la que todo, obviamente, saldrá mal. Nada sabemos ni nada nos quisieron decir sobre qué otros escenarios podemos esperar.

Cuando les preguntamos cosas como si la invasión alien llegaría a la tierra, o si el contraataque alcanzaría algún hipotético planeta natal de la criatura, los desarrolladores repetían, como un mantra, «todo aquello que un fan de Aliens pueda esperar del juego, lo tendrá... porque los mayores fl ipados de Aliens somos ¡nosotros!». Desde luego, os tomamos la palabra.

Alertados ante la posibilidad de que la figura del marine espacial se esté convirtiendo en un cliché requemado, los muchachos de Gearbox demostraron tener la cabeza bien amueblada cuando nos contestaron que, primero, es algo que responde al deseo subconsciente de la mayoría de jugadores (hombres jóvenes con la testosterona en ebullición) y, segundo, que en cualquier caso se trata de un modelo que no nace con Doom o Halo, como alguno creerá, sino con el marine espacial diseñado por Robert A. Heinlein en su novela del 1959 Starship Troopers (cuya adaptación al cine ocupa un lugar de honor en la videoteca de este sensato redactor). En cualquier caso, lo que está claro es que en Aliens: Colonial Marines, tendremos marines para rato, y esperamos que sean tan deslenguados, bocazas y bravucones como los de la película. Lo que sí sabemos que se respetará íntegro es el plantel de roles que los marines del fi lm original tenían en el grupo: desde el ingeniero que abre la puerta, al experto en demoliciones o armas pesadas (¿veremos a algún émulo de Vásquez manejando «la impaciente»?). Podremos alternar diferentes roles, quizás en medio de la acción, como ocurría en Jericho. Lo que sí sabemos es que el juego ofrecerá, además de la historia de un jugador, un Modo Cooperativo para hasta 4 jugadores, algo tremendamente atractivo de cara a jugar con amigos.

Y si tenemos marines... tenemos aliens, posiblemente los verdaderos protagonistas del juego. Aprovechadas al máximo las posibilidades técnicas de las consolas de la generación actual, podemos decir que los aliens de Aliens: Colonial Marines tendrán el mejor/peor aspecto que nunca haya tenido en un videojuego la criatura diseñada por H.R. Giger. Y no sólo hablamos de su apariencia: trabajando a partir de un engine de Unreal 3 altamente tuneado, los desarrolladores han hecho hincapié en generar escenarios donde las características del alien como depredador defi nitivo queden patentes. Éste se moverá siempre en la tridimensionalidad, buscando el mejor camino para acabar con el humano, a menudo escalando por el techo, hacia su retaguardia. Una apuesta por la IA en favor del evento «scriptado», algo que no podemos dejar de aplaudir. Y es que si Gearbox consigue aunar el respeto por el mito con la sensatez y buen juicio que creímos detectar, auguramos que este Aliens: Colonial Marines va ser uno de los lanzamientos más potentes del 2008.

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