A quién le sentaría bien, primero que le despierten (qué rabia da, ¿eh?), pero más importante, que lo hagan después de que siete héroes de los pueblos libres te den cerita, te pongan a descansar para siempre - infelices - y dejen tu torre hecha pulpa humeante. Así comienza Overlord, con el ídem volviendo a la vida gracias a sus esclavos goblinoides y descubriendo que el Mal ya no reina. Y no, eso sí que no. Maldad bucólica y zumbona El mismo planteamiento de Overlord -eres el Malo en el sentido más clásico posible: el Señor Oscuro que tiene una torre, se rodea de orcos, lleva armaduras puntiagudas imposibles y tiene lucecitas rojas en lugar de ojos-, en estos tiempos que corren, con el reciente éxito de la fantasía épica más horizontalista (de mirar al horizonte, vaya), no podía dar otro resultado que un cachete gamberro y travieso a la imaginería fantástica más sobada. En esta casa, desde luego, sólo podemos entenderlo así. Y lo cierto es que el juego desarrollado por Triumph Studios se agarra muy acertadamente y con pasión a ese punto de vista. Al menos eso es lo que transmite la beta, un poco temprana -con algunas animaciones sin implementar, así como la mayoría del audio de las cut-scenes... con lo que la línea argumental sólo podemos intuirla-, que hemos podido probar. Para muestra, un botón: la búsqueda de merecida venganza de nuestro Overlord comienza en las Colinas del Sosiego, la región al pie de la Torre Lúgubre, donde los Medianos, gobernados por uno de los recalcitrantes héroes, han esclavizado al pueblo de Jarana, vasallos del Señor Oscuro. Si convertir a un pueblo pacífi co y bonachón como los tolkienianos Hobbits en regentes de campos de concentración (con pancartas que rezan Obey a cada paso) no es irreverencia simpática y encomiable de la que amamos en Xtreme, que venga Tones y lo vea. Eramos pocos y parió mamá goblin La misión está clara, pues: acabar con los héroes de los pueblos -medianos, elfos, enanos...- que el Overlord debe someter. Para ello cuenta con el auténtico gimmick estrella del juego: los esbirros. Por cada muerte ocasionada (ya sean ovejas masacradas, pueblerinos sacrifi cados, Medianos asesinados o unicornios antropófagos fenecidos), podrá invocarse un goblincillo de los diversos pozos etéreos repartidos por el escenario. Al principio no podrán controlarse más de diez o quince a la vez, pero conforme avanza el juego se alcanzará la respetable cifra de cincuenta goblins simultáneos a nuestras órdenes. Existen cuatro clases de goblins, cada una con habilidades especiales (lanzar fuego, atizar más fuerte, resistir humos venenosos), que irán sumándose a la plantilla progresivamente. El sistema de combate depende enormemente de estos esbirros. El Overlord puede golpear con su arma, y hasta lanzar hechizos que irá aprendiendo (bolas de fuego, por ejemplo), pero su efectividad depende del control hábil y efectivo de su horda de goblins: cuántos y cuándo lanzarlos contra el enemigo, dónde colocar grupos estratégicos, etc. Estos son también los encargados de transportar a la Torre (mediante útiles portales) los diversos objetos de poder repartidos por el escenario, y los que operan los mecanismos de los puzzles ligeritos que presenta el juego bajo la dirección del Overlord (en ambos casos, un indicador muestra la cantidad de goblins necesarios para cada una de las tareas). Además, son fuente recurrente de chistecillos y no paran de saquear para completar su vestimenta, tal y como dictan sus propios cánones.
_GÉNERO SIMULADOR DE SEÑOR OSCURO CON CARISMA _PAÍS U.K. _COMPAÑÍA CODEMASTERS _DESARROLLADOR TRIUMPH STUDIOS _JUGADORES 1-2 _MODOS DE JUEGO 3 _ONLINE SÍ _WEB HTTP://ES.CODEMASTERS.COM/OVERLORD/