Pues sí. Aún podemos llevarnos sorpresas en esta industria, y sin duda, Dark Sector ha sido una de las más notables de todo el mes: acción en tercera persona, muy tras la estela de Gears of War, ambientación semifuturista y con hincapié en holocaustos víricos... Todo parece genérico hasta que el héroe descubre la novedad de Dark Sector: el glaive, una estrella de tres puntas curvas acabada en cuchillas y que funciona como un boomerang.
Nuestro héroe es un turbio agente de la CIA llamado Hayden Tenno que persigue a Mezner, poco menos que un científi co loco responsable de que un peligroso virus corra el peligro de expandirse por el oriental país de Lasria. Infectado con el virus, Tenno logra huir, aferrándose mientras tanto al misterioso glaive y decidido a descubrir la verdad tras los abundantes puntos oscuros que se ocultan en una misión completamente salida de madre.
No siempre fue así: cuando Dark Sector comenzó a concebirse en 2004 no solo funcionaba bajo otro motor gráfico, el Sector Engine, sino que su argumento transcurría en el espacio exterior, con un héroe más convencional en posesión de un traje biónico que incluía entre sus características una versión primitiva del glaive. El cambio de escenario nos lleva a una Europa del Este de un futuro cercano, y Tenno, lejos de ser un héroe sin fisuras, revienta el cráneo de un compañero, sin ningún miramiento, al principio del juego y antes de ser infectado.
Flying dagger
El glaive funciona de forma sumamente sencilla: cuando Tenno se coloca en modo de apun- tar, puede disparar alguna de las armas convencionales que lleva, o lanzar la afi lada estrella. Esta es como un boomerang que arrasará con todo lo que se encuentre por su camino. El problema es que mientras que vuelve a las manos de Tenno, este queda desprotegido. Una situación que los jugadores avispados aprovecharán para usar el arma de fuego que en ese momento lleve encima el protagonista.
En los cuatro niveles que hemos jugado de Dark Sector, todos ellos pertenecientes al tramo inicial del juego, hemos visto cómo Tenno usa el arma blanca para solucionar sencillos puzzles o eliminar varios enemigos de una tacada. Así, cuando el espectacular objeto volador toca una zona en llamas o que desprende energía eléctrica, como un generador, sus cuchillas transportan esa energía a donde Tenno quiera, pudiendo provocar incendios o cortocircuitos a distancia. Conforme avanza el juego, Tenno adquirirá capacidades de control sobre el glaive: nosotros hemos descubierto la divertidísima posibilidad de manipular su trayectoria en pleno vuelo a través de una frenética perspectiva en primera persona que nos ha recordado poderosamente a la posibilidad de controlar los proyectiles en Heavenly Sword.
De dificultad disparatadamente alta, pero muy consecuente a la hora de premiar al jugador que tiene la paciencia de planificar y meditar cuidadosamente sus ataques (de nuevo como en Gears of War, el arte de buscar cobertura es absolutamente imprescindible), este juego de Digital Extremes no solo posee una buena idea de artillería. Seguro que el glaive nos puede dar nuevas sorpresas en la versión fi nal de Dark Sector (se sabe, por ejemplo, que podrá generar luz, aunque hasta el momento nos hemos tenido que conformar con generar destellos a disparo limpio, en secuencias de suspense y horror primordial muy bien narradas). Pero independientemente de ello, Dark Sector exhibe una ambientación de segunda mano pero cuidada, con un tratamiento del color y la atmósfera muy interesantes. Se trata de un juego muy a menudo oscuro, como su nombre indica, con enemigos deformes y mutantes a los que hay que liquidar con embestidas cuerpo a cuerpo sirviéndose de las cuchillas del glaive. Dark Sector no inventa nada, pero todo lo que recicla lo hace respetuosamente. Puede que este juego no cambie el mundo, pero como dice el refrán, «dame cuchillas voladoras y llámame tonto».
En cinco líneas
Acción en tercera persona, consciente de Gears of War y con una atractiva arma a cuestas.
Qué cuenta
Hayden Tenno es un turbio agente de la CIA que viaja hasta Europa del Este para desbaratar los planes de Mezner, empeñado en que un letal virus se propague por el mundo.
Si fuera...
Una película ridícula sería Krull.
Los creadores
Digital Extremes Compañía canadiense fundada en 1993 y cuyo mayor logro es la participación en el desarrollo de la popular serie Unreal Tournament. Iniciaron la creación de un motor gráfi co exclusivo para Dark Sector, que fi nalmente acabó convirtiéndose en el Evolution Engine del que son propietarios.