No ocurre demasiadas veces, pero hay ocasiones en que un título al que apenas le han dado bombo termina por ser uno de los candidatos a juego del año en su categoría. Este bien podría ser el caso de Test Drive Unlimited, un grandísimo juego tanto por su enorme calidad general, sobresaliente en casi todos los apartados, como por sus mastodónticas dimensiones.
En contra de la tónica actual en el género del motor, en la que ya sólo falta que le añadan unos sudokus para hacerlo aún menos reconocible, este es uno de esos juegos en los que sólo hay que conducir todo el rato. Su excelente control, sus cientos de retos y millones de posibilidades de recorridos distintos, son los que hacen de TDU un juego excepcional y de lo más recomendable.
Lo más flojo que tiene es el comienzo, sobre todo hasta que nos compramos el coche y la casa, pero después es uno de esos títulos en los que resulta casi imposible soltar el mando. La difi cultad está muy bien programada y no hay carrera sencilla ni reto insuperable, así que todo se mantiene dentro de los márgenes idóneos para mantenernos siempre interesados.
Cada prueba superada o cada coche nuevo abren nuevas competiciones y, tras muchas horas de juego, siempre tendremos la sensación de estar en los comienzos de algo que no parece tener fi n. Lo mejor es que aún podremos subir un peldaño más el grado de exigencia y demostrar nuestra calidad retando a cualquier persona del mundo con el modo en red. Si no somos demasiado alocados y miramos que haya cierta igualdad con los rivales a la hora de aceptar los duelos, el Modo On-line puede convertirse en lo mejor de Test Drive Unlimited.
CONCLUYENDO
Aunque, hasta ahora, calidad y cantidad eran dos conceptos que parecían sólo asociables a colosos como Gran Turismo, Test Drive Unlimited entra en la categoría y encima logra añadir unas gotas extra de jugabilidad y mucha más emoción. Es evidente que son completamente distintos, pero pocos títulos cuentan con tantas horas de juego.