300 es un extraordinario cómic de Frank Miller y una apabullante película de Zack Snyder, pero también es excelente materia prima para un videojuego. La razón es muy sencilla: el germen del confl icto que vertebra el argumento de ambas parte de la inferioridad numérica pero mayor contundencia heroica del grupo de trescientos espartanos que hacen frente al ejército persa en el año 480 antes de Cristo. Millones de persas.
300: March to Glory está planteado como una sencilla apoteosis de matanza espartana, de estructura hack-and-slash completamente lineal: el jugador controla al rey de Esparta, Leónidas, en pequeñas batallas contra avanzadillas de persas, a las que tiene que liquidar usando espada, lanza o escudo, y ganando en el transcurso del juego la posibilidad de desbloquear nuevos (escasos) combos para dar algo de variedad a la acción. Porque la acción de March to Glory es muy repetitiva, con pocos alicientes y escasos momentos álgidos. El ritmo del juego es algo gris, y no mejora cuando ocasionalmente aparecen mediocres secuencias de sigilo, muy complicadas de controlar, o las terribles fases comandando falanges. Estos grupos de espartanos que avanzan todos a una son, con diferencia, lo peor del juego, fases de transición que hacen suspirar al jugador por el regreso de la acción pura.
No nos cansaremos de repetir que PSP siempre ha necesitado más juegos de acción pura y dura. Las secuencias más violentas de March to Glory, sus chocantes decapitamientos, los jefes fi nales y las extraordinarias cutscenes inspiradas en el cómic original traen algo de esa vibrante necesidad a la pantalla de la PSP. Si te fascina la violencia sin complicaciones, 300 puede satisfacerte. Si quieres algo más sustancioso, quizás te convenga seguir buscando.
CONCLUYENDO
300 es menos preciosista que la película, menos épico que el cómic y algo menos divertido que cualquiera de los dos. Pero la brutalidad de sus imágenes, lo cuidado de algunos de sus aspectos (cutscenes, extras, algunas fases) y su jugabilidad sincera y directa lo convierten en un juego pequeño y simpático.