viernes, 04 de julio de 2008 Buscar

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The Zone, por Ignacio Selgas

04/04/2008

Ignacio Selgas

The Zone, por Ignacio Selgas

La caja de Pandora

Para un jugador de PC de toda la vida como yo resulta fascinante contemplar cómo las actuales generaciones de consola se adaptan al modelo del juego on-line. Resulta algo extraño contemplar cómo sagas clásicas de PC desembarcan en 360 y PS3 con la naturalidad de una serpiente que se muda de piel... para no volver a la anterior. Es el caso de Unreal Tournament 3 o el próximo Enemy Territory: Quake Wars. Sin embargo, los que nos hemos formado como jugadores en el PC, una plataforma abierta y permanentemente conectada, conocemos bien la cara menos amable del juego on-line: el patch. Bonito anglicismo que trata de ocultar el verdadero signifi cado de la palabra: parche.

Ya he leído cartas de jugadores quejándose de la obligatoriedad de conectar sus consolas on-line para actualizar un juego que ha sido comercializado con errores. Los desarrolladores argumentan que es una posibilidad que permite mejorar y refi nar un juego ad infinitum, algo teóricamente bueno para el consumidor, pero lo cierto es que los de PC sabemos muy bien que la conectividad permanente es la excusa perfecta para lanzar chapuzas.

En 1998 un desarrollador americano comercializó para PC el juego Myth II: Soulblighter. La rutina de desinstalación que incluía el juego contenía un error, un simpático bug como los que se corrigen a diario mediante actualizaciones y parches en miles de consolas. Pero este bug era distinto: borraba todo el contenido del disco del usuario cuando se desinstalaba el juego. Una buena limpieza de bajos. La intervención para corregir el error le costó más dinero a la compañía que el que generó el juego, y pese a todo muchos usuarios sufrieron lo que se conocería en mi casa como El Bug de la Muerte. ¿El nombre de aquella compañía? Bungie. Imaginar un escenario semejante, fruto de la desidia en el betatesting a la que puede conducir saber que siempre se puede actualizar el juego vía on-line, en plataformas cerradas como son las consolas... a mí me pone los halos de punta.

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