domingo, 20 de julio de 2008 Buscar

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The Zone, por Ignacio Selgas

06/03/2008

Ignacio Selgas

The Zone, por Ignacio Selgas

En mi permanente búsqueda de nuevas y más efectivas formas de perder el tiempo y evitar cumplir con mis obligaciones, he encontrado recientemente un original juego on-line que, pese a lo aburrido que ha resultado, me ha llevado a sacar conclusiones interesantes.

En mi permanente búsqueda de nuevas y más efectivas formas de perder el tiempo y evitar cumplir con mis obligaciones, he encontrado recientemente un original juego on-line que, pese a lo aburrido que ha resultado, me ha llevado a sacar conclusiones interesantes.

Se trata de PMOG (www.pmog.com) un recientemente remodelado Juego Online Multijugador Masivo Pasivo (o PMMOG) que se encuentra actualmente en fase beta. La maraña de siglas describe un tipo de juego que adapta las características de los tradicionales RPG on-line masivos (Guild Wards, EVE Online, WOW...) a la actividad de... no hacer nada. En el juego, integrado en el navegador de Internet, el jugador adquiere una clase de personaje, un nivel y un inventario que irán mejorando a medida que éste navegue a través de los vínculos a páginas Web que otros jugadores ofrezcan, diseñe sus particulares rutas de navegación o realice diferentes acciones de sabotaje o ayuda.

La noble tarea de navegar sin ton ni son durante horas se ve transformada así en un pequeño juego. Uno de los vínculos que visité probando la beta me llevó a diversos sitios Web de «juegos de hacker», juegos on-line que aprovechan el lado más lúdico de la ingeniería inversa y la ruptura de seguridad de redes y servidores. Desde el inocente Cypher (cypher.extremecast.com/), a los simuladores realistas que pueden encontrarse en Root this Site (rtb.vitund.com/) o, recopilados, en hackergames.net, donde todo aquel con los conocimientos necesarios puede medir sus fuerzas antes de asaltar la Red «de verdad».

De nuevo encontraba una actividad intrínsecamente no lúdica convertida en un jueguecito, algo que me recuerda cómo el hombre, desde que existe, ha estado jugando: desde el padre que simula un avioncito para que su hijo trague la comida, a los simuladores de granjas, control aéreo, pesca o finanzas que pueden encontrarse en cualquier plataforma. Es reconfortante saber que, cuando yo ya no esté aquí, el hombre seguirá jugando. Y hablando de juegos.








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