sábado, 22 de noviembre de 2008 Buscar

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11/04/2007

Ignacio Selgas

The Zone: El tutorial infinito

En 2002 la companía británica Terrorvision lanza al mercado The Adventures of Turd, una irregular aventura en primera persona caracterizada por un manejo especialmente realista del ávatar. El juego es retirado de las tiendas en tan solo dos semanas dadas las escasísimas ventas. La prensa especializada critica su caótico argumento, su confuso sistema de manejo y sus numerosos bugs. Pero un aspecto concreto del juego es atacado con especial saña: The Adventures of Turd comienza con un tutorial interactivo sumamente largo que, pese a ser muy novedoso para la época, resulta extremadamente tedioso. El jugador se ve obligado a aprender todos y cada uno de los muchos controles que manejan a Turd, participando en inevitables y absurdas pruebas tales como disparar a unas dianas estáticas, apilar unas cajas o quitarse y ponerse un traje de combate. Son muchos los que abandonan la fallida aventura antes incluso de completar el tutorial.

Algunos meses después el grupo de hackers y modders holandeses The Sniffing Glue, utilizando el motor 3D del juego original, desarrolla su proyecto de modificación The Nonadventures of Turd, una pieza a caballo entre el arte electrónico y el videojuego conceptual en la que el jugador maneja a Turd llevando a cabo las más triviales tareas en una especie de tutorial continuo e interminable. El jugador aprende a ponerle los pantalones a Turd, a lavarle los dientes, a sacar la basura… y a disparar a montones y montones de cajas: ya no hay juego, todo es aprendizaje. La pesadilla de muchos jugadores, materializada. Sin embargo, al tercer día de liberado el proyecto el servidor del grupo de modders se colapsa: la demanda del tutorial-juego es brutal. Industria y prensa están sorprendidas: al parecer, a un considerable sector de los jugadores le encanta que le enseñen a manejar un maldito muñeco. Los titulares no tardan en llegar: «¿El fin de la jugabilidad?» Terrorvision demanda al grupo de modders holandeses y desarrolla su propia versión del concepto ganador: Turd’s Infinite Tutorial. El juego es un éxito de ventas absoluto.

Por supuesto, nada de esto es real. El concepto de tutorial infinito es, de momento, algo que sólo existe en las pesadillas de jugadores enfermos... como yo. Sin embargo, cada vez que cargo un juego nuevo y, en lugar de permitirme comenzar a partir jetas de inmediato, se me obliga a saltar unas estúpidas vallas, romper unas cajas, agacharme y levantarme, encender la linternita... aprieto los puños, y miro a la caja del juego deseando que allí crezca un enorme, gordo y denso manual de instrucciones. Como los de antes. Y que le den al maldito tutorial.

 

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