viernes, 04 de julio de 2008 Buscar

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La fiesta inolvidable

02/04/2008

Gabriela W. / Fotos: Juan Lafita, Jordi Puig y Adrián Portugal

La fiesta inolvidable

El Club Canalla se estrenó en Barcelona con un fiestón memorable en el Club Mondo que incluyó barra libre, chicas guapísimas, limusinas, actuaciones musicales hilarantes y shows picantes en el marco espléndido del puerto de Barcelona.

La sensación era la siguiente: esto mismo no podría estar ocurriendo en otro lugar o con otra gente. ¿Dónde más podrían coincidir un Osama Bin Laden empalmado, una drag queen del Raval, un hombre que vertía una caja de leche sobre su propia cabeza, una chica vestida de abeja que chupaba mermelada de sus dedos, un par de osos barbados, una filipina ninfómana, un escritor-presentador con la corbata más fea de la historia, una actriz porno vestida de chica-Gran Prix, un sacerdote con un dildo en la mano, una trans anunciando que va a ser mamá, un ex triunfito, Lorena C, Pedro Marín y Nacho Vidal? El epíteto canalla no nos había quedado grande, sino que lo remontábamos con creces.

Porque no todos los días desembarca Lady Monique a la orilla del Mondo --un sofisticado club rodeado de los yates del puerto de Barcelona-- con cinco dóminas brutalmente bellas, vestidas de látex y armadas de látigos. Si minutos después llega otra limousine, esta vez con un cargamento de trans esculturales y a continuación, en el mismo golpe de efecto, la ama y señora del Bagdad hace su aparición con su corte de chicas hambrientas, entonces entenderéis por qué teníamos la seguridad de estar viviendo el insólito momento en que se fundían todas las estaciones del sexo en una única primavera: la fiesta de presentación del Club Canalla en la Ciudad Condal no sólo se atrevió a desafiar a su antecesora madrileña, sino que para muchos logró superarla.

A las doce comenzaron a llegar canallas de todo pelaje bajo el paraguas musical tendido por el dj Mr CNN. Por allí pasaron todos los que tienen algo que ver en la industria del sexo y el espectáculo. Además de los ya mencionados, estaban Xavi II y Sandra de Thagson, Alexander Zaragoza de Private, Juani de Lucía, Sophie Evans, Thara Wells, José María Ponce, Mónica Vera, Giancarlo Candiano, Anastasia Mayo, Roberto Chivas, Jalif y cia, Pablo Dobner, Alfonso Martos, Basia, David Galant, Carla Cruz...

También vimos a Laura Carrión, Cristina Rapado, Milán Gamiani, el Padre Apeles, Lesly Kiss, José Galisteo, Xuancar, José Play, Las Chicas Malas, Venus, Divine, Raúl Tonelli, entre otros. En el escenario esperaba el escritor y blogger Hernán Migoya que se dejó la piel, y sobre todo la lengua, presentando a los artistas elegidos con acierto por el equipo de Lunima: 22 actuaciones en directo, entre shows eróticos y números musicales. En el llano, las chicas de BDSM Studio daban clases de bondad y disciplina. Viva Maestro inició el desvarío. A la actriz x Lady Mai le falló su compañera de lésbico, pidió alguna voluntaria y le salieron dos, con las que montó un triple bailecillo.

Flanqueada por dos enormes mulatas, la pequeña asiática fue el oscuro objeto del deseo de todos. Y llegaron los de Perro Panda, que hicieron delirar a todos con su cabaret electrónico, una performance llena de sangre, bolsas de papel y leche; o los de Ultraplayback , que nos llevaron directamente al salto frenético y terrorista con su letanía alqaediana al grito de "Osama". La drag queen más estupendamente peinada del mundo, Gina Burdel, parecía rapear su nombre más que los propios raperos de Kunta-K y Cristina Rapado rindió tributo a lo imposible en su faceta más maternal a lo Almodóvar-MacNamara. Lorena C cantó las notas de su himno feminista: "cada vez que bebo me levanto con un tío nuevo" y fue inevitable amarla. Sophie ya no usó purpurina ni velas como en Madrid sino agua y una tiernas banderillas de fórmula uno y todos quedamos mojados. Dj Kosmos cerró la fiesta con su sesión de house rutilante y ya no hubo retorno.

Lo mejor de la noche fue que la red de canallas se vio las caras en directo y la realidad virtual se volvió real. Algunos habían viajado sólo para conocer a otros miembros con los que chatean todos los días o a la actriz porno blogger a la que suelen dejar ardientes comentarios.

En la sala Vip, como en uno de esos salones de la mafia, la plantilla canalla en pleno no paró de intercambiar besos y escarceos como si esa noche se acabara el mundo. Alguno dijo que lo más bonito de la fiesta había sido trepar a uno de los botes anclados y echar una meada en el mar.

 


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