Hacía falta: una línea de videojuegos que no sólo sean remakes de los grandes clásicos, sino que funcionen como contrapeso terapéutico a todos los daños psicológicos que hemos sufrido. El caso que nos ocupa, el Ghosts’n Goblins, era grave: para acabárselo había que recorrer un mapeado imposible ¡dos veces! Y todo para alcanzar un fi nal pobre, soso, una recompensa ridícula para un esfuerzo inabarcable: un pequeño texto. Una pequeña animación. Algo que inyectaba una sensación de derrota mucho más profunda y duradera que rendirse a la primera.
Pero por fin, Ghost’n Goblins tiene un final a la altura del mito. El noventa y nueve por ciento del espacio del disco está dedicado a una espectacular animación final de ocho horas en 3D (se incluyen gafas). Y al fi nal de la misma, un código te permite solicitar por SMS un exclusivo balón de playa.