No negamos que tenemos ciertas aspiraciones de seriedad en Xtreme. No solemnidad, pero sí cierta densidad. Sin perder de vista el sentido del humor y el chascarrillo, digamos que artículos como el del mes pasado de política y videojuegos, o este mes acerca del concepto de la muerte en el medio, tienen ciertas intenciones teóricas o analíticas. Nos gusta, sin pasarnos de listos, refl exionar sobre el medio, indagar en sus mecánicas, ofreceros algo más que chupiguays y megagigas.
Y sin embargo, hay otra característica de Xtreme que nos encanta, y el número que sostienes en tus manos es la prueba perfecta: absorbemos información por cada poro del cuerpo. Somos ávidos consumidores de cultura pop. The Elf está obsesionado con el tecnopop melifl uo de los ochenta y los documentales ufológicos. Nemesis está dejándose una frondosa melena y a la mínima hace temblar la redacción con atronadoras grabaciones de grandes éxitos de Black Sabbath. Yo mismo consumo frenéticamente películas de zombis y clásicos del punk a 660 rpm.
No vivimos encerrados en los juegos, como por desgracia estamos acostumbrados a contemplar a menudo en el medio, con tantos periodistas presumiendo neciamente de que sus únicas referencias para complender las infl uencias de un título están... en la anterior entrega de su serie. En Xtreme nos vuelven locos los videojuegos, pero también la música, los tebeos y el cine. Por eso, nadie mejor que nosotros para un primer vistazo a Ghostbusters, basado en una película indiscutiblemente mítica para la redacción. O a Brütal Legend, que presume de basar su estética en las portadas metálicas más chirriantes de los ochenta. Porque los videojuegos lo son casi todo para Xtreme. Casi.