La palabra que caracterizó a la generación donde triunfó PSone y se hundió Dreamcast fue «polígono». La entrada en escena de las 3D, y la exploración de decorados -creíamos entonces- sin límites, propia de juegos como Tomb Raider y miles de aburridos clones sin chispa. El género por excelencia, la aventura de plataformas.
Las palabras que han caracterizado a la generación que estamos abandonando han sido «entorno abierto». O «sandbox», o «clon del GTA». El juego defi nitorio de estos últimos años ha sido, obviamente, el GTA III, con sus secuelas ofi ciales y ofi ciosas, y su ralea de imitadores. El género por excelencia… el GTAismo. Visto así, suena un poco endogámico. Lo ha sido, siendo honestos.
Como veis, se me da bien sintetizar. Predecir el futuro no. Yo creía que la Virtual Boy y el Daikatana iban a ser bombazos.
Sin embargo, veo en Skate, nuestro juego de portada de este mes, algunos elementos que me gustaría encontrar en los juegos de próxima generación: el empleo de la alta tecnología para replicar física y estética exactas a los deseos de los programadores. Es decir, experimentos tan atractivos como este juego de Electronic Arts. Las manos del jugador se convierten en réplicas de lo que se ve en la pantalla, y con los dedos se clonan los movimientos de pies, piernas y brazos. Patinar en la pantalla ya no es apretar secuencias de botones, sino algo más físico. La actividad del jugador sobre el mando ya no es un símbolo de lo que se ve en la pantalla, sino un espejo más o menos riguroso. Skate quizás no sea El Futuro, pero es una interesante manera de acercarse a él. Y Xtreme os lo contará.
Aunque… tampoco es fi éis mucho. Yo era de los que pensaban que una película de Mario Bros. era una gran idea.