sábado, 22 de noviembre de 2008 Buscar

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Confesiones de un casual, por Nacho Vigalondo

09/06/2008

Nacho Vigalondo

Confesiones de un casual, por Nacho Vigalondo

Dan Houser, vicepresidente de Rockstar, carga contra el casual gaming, subrayando la separación entre dos formas de entender los videojuegos. A un lado, juegos intuitivos que apenas precisan de tutoriales, dirigidos a cualquier edad y gusto. Al otro, enésimas entregas de sagas dirigidas a usuarios formados que explotan a conciencia cada botón del pad.

Pero... ¿puede permitirse la industria escoger bando?¿Puede una gran compañía limitarse a desarrollar juegos en función de unos principios fermentados en los sótanos de la cultura nerd?

Juego al GTA IV en Xbox 360 y percibo que la cámara tiene un funcionamiento un tanto complejo. A veces el stick derecho nos permite la libertad de la elección del punto de vista (todo un emblema hardcore). Pero hay ocasiones, cuando pisamos el acelerador, en las que no se confía en nosotros y un fuerte tirón de cámara nos obliga a contemplar la acción desde el punto de vista escogido por el juego, la visión trasera. A pie es más evidente: es imposible ver el rostro de Niko mientras corre. La cámara del GTA es un guía turístico que nos permite ser libres, pero sin conducir a ciegas. Nos ofrece ser dioses de nosotros mismos, pero sin que nos perdamos la película. Ahí se concentra la esquizofrenia de la saga: Grand Theft Auto es el más duro de la clase. Pero, en el fondo, ayuda a las viejecitas a cruzar la calle. Esas viejecitas que después echan una al Brain Training.

 

 

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