«Pero cómo», oigo decir a algunos, al mismo ritmo al que afilan los cuchillos de carnicero y empapan en brea las antorchas. «Con lo que ha defendido Xtreme la edición íntegra de los videojuegos, ¿y ahora nos vienen con una portada dedicada a un juego censurado?». Bueno, dejad que nos expliquemos.
La portada de este número de Xtreme ha sido peliaguda. Desde el principio sabíamos que el juego, tanto en nuestro país como en el resto de territorios PAL, iba a ser editado con una modifi cación que convierte la sangre roja de la versión NTSC en sangre negra. Aunque sobre el papel nos oponíamos a dar cancha a un juego que nos llega mutilado, nuestra devoción por Suda 51 nos empujó a darle una segunda oportunidad.
Y cambiamos de idea. Si bien es cierto que nos entristece la decisión de que la sangre sea negra como el alquitrán, hay dos motivos que nos animan a apoyar No More Heroes. El primero es que ha sido una labor de suavizado de la violencia supervisada y aprobada por Suda 51, y que va afectar tanto a Europa como a Japón, país poco dado a cortarse con los contenidos conflictivos. Más que una labor de censura se trata de dos versiones del mismo juego, y esta vez hemos tenido la mala fortuna de recibir la parte mimosona.
El segundo motivo es que, como explicamos en el reportaje, si bien el nivel de agresividad se ve diluido, no se trata de un juego en el que la recompensa consista en la violencia, tal y como sucedía en Manhunt 2, sino que es un elemento más de la acción. Acción que sigue presentándose grotesca, desviada, contundente y espectacular. Los logros de No More Heroes, ya lo veréis, van más allá del color de la sangre, y una vez más os invitamos a que opinéis por vosotros mismos. Nosotros ya lo hemos hecho.