Que Jehová me libre de entrar en polémicas sobre si los Castlevania poligonales son mejores o peores que las entregas 2D. A nivel personal, me siguen gustando bastante más los segundos, aunque continúen explotando de manera impenitente la fórmula de Symphony Of The Night. Eso si, siempre intentan aportar algo nuevo en cada entrega, y en el caso de Portrait Of Ruin es la posibilidad de alternar el control de sus dos protagonistas.
Charlotte es una hechicera que recurre a la magia para destruir a los enemigos, mientras que su compañero Jonathan se ajusta más a la categoría de héroe del universo Castlevania: utiliza látigos, hachas y espadas. Mientras el jugador maneja a un personaje, el otro es controlado por el propio juego. Con un toque de botón podrás alternar el control entre los dos e incluso harás desaparecer al otro cuando sea necesario. Por ejemplo, en un momento determinado de la aventura, tendrás que hacer frente a una fulanesca sacerdotisa cuyos encantos hechizarán a Jonathan hasta el punto de que éste comenzará a atacarte. Para evitarlo, nada tan simple como sacar al tío de la pantalla y convertir el combate en una pelea de chicas. Y esto es sólo una pequeña muestra de los retos que nos propone esta odisea cazavampírica de Konami, provista de finales alternativos, habitaciones secretas y cuatro mundos paralelos a los que se accede desde cuadros encantados (de ahí el título original del juego).
Portrait Of Ruin nos traslada a la Europa de 1944, a fi nales de la II Guerra Mundial, en una trama que enlaza directamente con el Castlevania: The New Generation de Mega-Drive. Jonathan es el hijo de John Morris, uno de los héroes de aquel juego. Aunque éste no es el único guiño a éste y otros episodios de la saga. La abundancia de enemigos rescatados de anteriores Castlevania ha sido criticada por algunos medios yanquis como una muestra de la falta de imaginación y el agotamiento de la fórmula, pero yo prefiero considerarlo un homenaje más que una repetición. De hecho, podrán ponerlo a parir, pero es imposible no quedar inmediatamente enganchado al juego. La mecánica de exploración a lo Metroid sigue funcionando como la seda, y como ya sucedió con Dawn Of Sorrow, la pantalla superior de la DS muestra el mapa del juego y las estadísticas de los personajes, dejando la pantalla táctil para lo importante: la acción pura y dura. El elemento RPG (el catálogo de armas, vestimentas, hechizos y complementos mágicos es enorme, al más puro estilo Symphony Of The Night) sigue estando presente, aunque de una forma más suave que en el caso de Dawn Of Sorrow. Los gráficos son, indudablemente, los mejores que se han visto en un Castlevania portátil. Salvo la utilización de polígonos en los decorados de algunos niveles (para aportarles mayor profundidad), Castlevania: Portrait Of Ruin es, ante todo, un glorioso festival de gráficos bitmap. Te esperan jefazos finales gigantescos, y escenarios tan lúgubres como hermosos.
Y qué decir de la música… Castlevania siempre ha ido asociado a melodías inolvidables, y esta entrega no es una excepción. Michiru Yamane (Symphony Of The Night) firma la BSO, con ayuda de un viejo conocido de todos: Yuzo Koshiro. Hacía mucho que no sabíamos nada del legendario compositor de Streets Of Rage, Shenmue y Actraiser, y ciertamente se nota su huella en este cartucho. Quizás lo único negativo que se le podría achacar a Portrait Of Ruin es lo poco que aprovecha la pantalla táctil, aunque sí hace un uso del wi-fi y la conexión a internet de la DS, tanto para jugar junto a otro usuario en un Modo Cooperativo como para vender y comprar objetos con jugadores de todo el mundo en el Modo Tienda.
¿QUÉ PINTA UN FANTASMA SEGOVIANO EN ESTE CASTILLO?
Que Jonathan sea el hijo de John Morris no es el único punto en común que tiene Portrait Of Ruin respecto al Castlevania: The New Generation de MD. De hecho, este cartucho de DS podría considerarse una secuela directa, ya que en el castillo de Drácula te toparás con un fantasma apodado Wind, que no es otro que Eric Lecarde, el segoviano que coprotagonizaba junto a John el clásico de MD. No vamos a destriparte cuál es el motivo por el que se aparece ante Jonathan y Charlotte. Sólo te contaré que te proporcionará items y poderes exclusivos si resuelves los retos secundarios que te planteará.
CONCLUYENDO
Una vez más, la DS vuelve a ser la única opción para disfrutar de un Castlevania de corte clásico. Esta entrega, pese a ser menos profunda que Dawn Of Sorrow, es mucho más accesible y divertida. Yo de tí no tardaría en ir a por él, porque los Castlevania portátiles se agotan y descatalogan en cuestión de semanas.