Tenía que ocurrir. En medio de una oleada de simuladores temáticos de lo más variopinto, desde alta cirugía a la elaboración de albóndigas, era de cajón que se acabara mirando al pasado. Finalmente, EA desempolva uno de los clásicos de este género de Bullfrog: Theme Park. Mientras se acaba de concretar la publicación, también por parte de EA, de Sim City en Nintendo DS, los yonquis de la planifi cación, la construcción, los presupuestos y los balances financieros tienen en este Theme Park su primera dosis de gestión empresarial.
Se trata de un port prácticamente clavadito al original. Que nadie se confunda: hablamos del Theme Park de 1994, y no de Theme Park World, que fue su secuela, ya en 3D y enseñando los dientes a Roller Coaster Tycoon. En esta versión para DS encontramos el mismo aspecto visual del juego para DOS, tan sólo con algunos cambios menores en la sección de menú. El calco tal vez decepcione a algunos berracos del grafismo, pero no hay que olvidar su condición de port y que, más importante aún, el diseño sigue funcionando a la perfección, manteniendo la atención donde debe estar: en los balances, los precios y las instalaciones. La mecánica tampoco cambia. Comenzando con un pedazo de suelo barato en UK, hay que construir un parque de atracciones lucrativo. Esto es, irresistible para el visitante y rentable para los accionistas. Para ello hay que gestionar aspectos como atracciones, puestos de venta, letrinas... También el personal: animadores, limpieza, mantenimiento... Sigue presente el control hasta el detalle: precios de los productos, calidad de éstos, sueldos de los empleados, ajuste de las atracciones, etc. Cada uno de los tres niveles de simulación (complementados con tres de dificultad) presenta, además, alguna nueva opción, como el control de inventario o investigación de nuevas atracciones. Y, por supuesto, el control mediante la pantalla táctil es una aportación muy saludable.
CONCLUYENDO
Siempre he sido un patán para organizar entidades fi nancieras (ciudades, parques u hospitales) que funcionen rentablemente. Lo mío consiste en recibir capones de los accionistas y mantenerme en la cuerda fl oja. Pero no puedo evitar continuar, y continuar, y continuar. Esa adicción desmedida y tontuna sigue estando en este Theme Park. Qué más se puede pedir.