Efectivamente, Phantom Hourglass es una secuela directa de Wind Waker. Aunque esto lo sabemos más por lo que nos cuenta Nintendo que por lo que hemos entendido de la versión japonesa con la que hemos podido tener nuestro primer contacto. Lo siento, muchachos, nuestros conocimientos de japonés siguen siendo los que eran: entre escasos y nulos.
Lo cierto es, no obstante, que tanto la introducción del juego como la misma ambientación -un archipiélago- son bastante elocuentes. La primera, de narratividad muy visual, sitúa a Link en el barco de Tetra buscando el Barco Fantasma, con lo que la ubicación de Phantom Hourglass en la a veces retorcida continuidad de Zelda es relativamente sencilla.
Link acaba cayendo al agua tras un accidentado encuentro con el buque en cuestión y aparece en la playa de una isla desconocida. Ahí conoce a una pequeña hada amnésica llamada Sierra (muy similar a Navi, de Ocarina of Time) con la que decide unir fuerzas. Comienza así la nueva aventura de Link en busca de Tetra, el Barco Fantasma y la memoria de Sierra, búsqueda que pronto se complicará un poco con la aparición de un misterioso artefacto, el Phantom Hourglass.
Nuevo soporte, nuevos controles
Esta nueva entrega de la serie recuerda rápidamente a Wind Waker en el apartado visual: gráfi cos 3D generados con cel-shading de estilo cartoon. La perspectiva es distinta, en cualquier caso -cenital durante la mayor parte de lo jugado-, así como buena parte de la mecánica, adaptada convenientemente al nuevo soporte, la DS.
Así, el hada Sierra hará las veces de puntero, con el que dirigiremos a Link por la pantalla apuntando con el stylus. Phantom Hourglass descarta el uso de botones de acción y cualquier actividad se realiza mediante la pantalla táctil, desde el movimiento a los ataques cuerpo a cuerpo. Lo cierto es que la maniobrabilidad de Phantom Hourglass nos recuerda en este punto a la de Animal Crossing: no tanto los movimientos de Link por el escenario como el uso de la pala para abrir agujeros en el suelo. Las similitudes son completamente evidentes.
Como Wind Waker, esta entrega tiene un carácter eminentemente marinero y buena parte del juego se pasa navegando a través de un archipiélago divido en cuatro cuadrantes, a los que se va accediendo conforme se consigue el pedazo de mapa correspondiente. Aquí, no obstante, el viento no es importante, así que no tendréis que soplar como posesos. Al menos no para navegar, ya que el bote que usará Link - el del Capitán Lineback- será un barco a vapor, pero sí para resolver algunos puzzles.
La interacción con el mapa parece otro de los puntos fuertes de este Phantom Hourglass. Éste permanece siempre en la pantalla superior, pero puede bajarse a la táctil para hacer anotaciones. Lo cual es una pieza básica de la mecánica de puzzles y exploración del juego: a lo largo de la aventura, Link encontrará mapas y pistas que tendrá que anotar en su mapa, desde localizaciones de objetos o mecanismos importantes a algo más complejas rutas de navegación, por ejemplo. Lo cierto es que pese a su sencillez, o quizá precisamente gra- gracias a ella, se me antoja un recurso realmente brillante.
Junto a los muchos diálogos y los ires y venires de Link explorando el mundo y obteniendo información, está también la inevitable acción. Link dispondrá de varias armas: desde la espada, que se emplea apuntando a los muchos Chuchus y enemigos varios para realizar el ataque o trazando el tipo de ataque que quiere hacerse, al boomerang -que permite dibujar complicadas trayectorias, otro puntazo a favor del control con el stylus- o las bombas.
Phantom Hourglass presenta un buen puñado de novedades en cuanto al control y, por tanto, interacción con los escenarios y resolución de puzzles, resultado de su acertadísima integración con DS. Pero lo más importante es que, de momento, engancha de lo lindo. Como los buenos juegos de aventura.
En cinco líneas
Acción, puzzles y exploración con el inequívoco sabor a Zelda integrado sabiamente en DS.
Qué cuenta
Link se ha perdido en mitad del océano y solo recuerda la imagen de Tetra siendo tragada por un abismo. El Phantom Hourglass parece la clave para poner las cosas en orden
Si fuera una profesión sería
cartógrafo
Los creadores
Nintendo Ead
Es la división Entertainment Analysis and Development de la compañía nipona, dirigida por Shigeru Miyamoto, y responsable de las grandes franquicias de la casa. Lo cierto es que Miyamoto no ha podido involucrarse todo lo que quería en Phantom Hourglass, ya que estaba muy ocupado con Twilight Princess.