Desde luego, Xbox Live Arcade se está convirtiendo en una fuente de joyas para amantes del estilo clásico de hacer juegos que ni nosotros mismos llegamos a creernos. Por una parte, los remakes de juegos clásicos que, con sus posibles carencias, sus discutidas versiones mejoradas o sus publicitadas mejoras gráficas para HD que luego no lo son ni remotamente, son un complemento perfecto para el amplio catálogo de 360. Títulos como Contra, Double Dragon o Yie-Ar Kung Fu son absolutas delicias machacapulgares, y por muy retrozombis que nos sintamos, no podemos sino agradecer a Microsoft que casi cada semana lluevan nuevos títulos de este tipo.
Y luego están los juegos originales. Más erráticos en los resultados, pero siempre interesantes en sus propuestas, han encontrado cierta culminación con este Omega Five, desarrollado por Natsume (en pie desde los tiempos de NES) y publicado por Hudson Soft.
En un contradictorio equilibrio que nos chifla y nos da esperanzas de un futuro más halagüeño para los arcades de toda la vida, Omega Five combina tecnología punta en lo gráfico y lo cinético, pero estilo clásico en lo mecánico. Inspirado remotamente en el clásico Forgotten Worlds de Capcom (reincidentemente injugable en todos y cada uno de los recopilatorios de clásicos en los que lo hemos sufrido), Omega Five presenta un catálogo de cuatro héroes que se pueden mover por toda la pantalla y disparar en todas las direcciones gracias al stick derecho del mando. La estructura es de shooter lateral, con final bosses que ocupan no ya toda la pantalla, sino también buena parte de los decorados. La estrategia de juego exige mantener la calma (ya que el jugador cuenta nada más que con una vida y un par de continues, recuperables conforme avanza el juego), y esquivar balas a lo R-Type, más que lanzarse en plan kamikaze sobre esos bastardos.
Con efectos de luz y pirotecnia que convierten al juego en una de las joyas indiscutibles de 360 (contando también los juegos de pago, ojo), Omega Five es puro pasado con tecnología muy presente. Con unas tropas enemigas increíblemente duras, Omega Five hará rechinar de rabia más de una dentadura, lo que convierte al juego de Hudson, junto a Metal Slug y Alien Hominid, en el desafío más árido de los descargables de Xbox 360. Para nosotros, por supuesto, esto no son más que palabras celestiales: no porque nos guste sufrir, sino porque admiramos el valor y los arrestos necesarios para producir un título que, cuando el jugador pide una recompensa... se orina en su coronilla.
CONCLUYENDO
No nos cansaremos de advertir que se precisa una sensibilidad muy de la vieja escuela para apreciar los encantos de Omega Five. Pero si eres de los nuestros, si quieres un suplemento Retro que ocupe el 75% de Xtreme, ya tardas en comprarlo.