No sólo de pan vive el hombre. Ni de juegos propios vive la Wii. Y aunque la saga Need For Speed no parezca hecha para una consola como la recién estrenada de Nintendo, hay que decir que su bautismo no le ha salido nada mal. El juego atesora todas las virtudes que le han hecho triunfar en otras consolas: un estilo de conducción divertido y lleno de tensión, montones de vehículos reales, pruebas de lo más variado y una historia atractiva relatada a través de espectaculares secuencias de video rodadas por actores reales. En cuanto al apartado técnico, esta versión se encuentra muy cerca de la de PlayStation 2, que ya era excelente. Algunos detalles gráficos son bastante más toscos, pero a cambio la fuidez de movimientos es mayor. La gran novedad, por supuesto, es la incorporación del control made in Wii. Sujetando el mando de forma horizontal podrás incinarlo hacia cualquiera de los lados para hacer girar al coche en cuestión. La verdad es que al principio resulta un tanto extraño, pero pronto se le coge el truco y se revela como un método bastante acertado. En cualquier caso, también podrás optar por otros cuatro sistemas de control alternativos, algunos de ellos similares a los de consolas más clásicas. En resumen, que sigue siendo una de las mejores apuestas dentro del género de la conducción arcade para todos lo públicos.