De las nuevas iteraciones del ya veterano juego de tablero de Mario, la de Nintendo DS que nos ocupa es la mejor parada sin ninguna clase de dudas. La de Wii acababa resultando algo tediosa y los minijuegos excesivamente repetitivos y poco inspirados. La versión portátil, sin embargo, nos ha sorprendido gratamente.
El primer punto destacable es la posibilidad de jugar hasta cuatro personas con un solo cartucho: no obligar a los jugadores a comprar cuatro copias del juego es sin duda una sabia decisión por parte de Nintendo. Y el Modo Multijugador resulta, además, realmente completo: no se trata sólo de una colección de minijuegos, sino que pueden jugarse partidas completas sobre los cinco tableros que incluye el título (como realmente cabría esperar, por otro lado). Por supuesto, además del Modo Fiesta, el multijugador permite partidas rápidas a todos los minijuegos ya desbloqueados, y acceso a los varios puzzles de este Mario Party DS, que son pequeñas versiones de algunos clásicos como Columns o Puyo-Puyo.
No cabe duda de que los Mario Party se disfrutan realmente en partidas contra otros jugadores. Aquí ocurre lo mismo, ya que la IA solo ofrece algún desafío en los niveles de difi cultad más altos. El jugador solitario encontrará un aliciente, no obstante, en el Modo Historia, donde las partidas sobre los tableros se organizan en una especie de misión en busca de unos cristales que Bowser ansía. Para avanzar hay que ganar en cada tablero y derrotar a un jefe fi nal en un minijuego. Los cuales, por su parte, son otro de los aciertos de Mario Party DS: la colección es enorme (70 minijuegos) y, en general, están muy bien pensados: su mecánica se entiende rapidísimamente, ofrecen variedad y un puntito de chispa y obligan a soplar, tocar, saltar, colaborar y hacer la puñeta.