domingo, 20 de julio de 2008 Buscar

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Ficha técnica Heavenly Sword

Heavenly Sword
Género:
Castañas con encanto
País: EE.UU
Compañía: Sony C.E Desarrollador: Ninja Theory 
Distribuye: Sony C.E Jugadores: 1 On line: No
Textos: Castellano
Web: www.heavenlysword.com/

 

Playstation 3

Heavenly Sword

17/09/2007

Stan By

Heavenly Sword

Un juego de acción bello y condenadamente exuberante. Una protagonista aún más bella y preocupantemente exuberante. Pero, ¿Qué hay bajo el delirio visual?

Antes de comenzar, me permito el lujo de declarar mi amor incondicial a Nariko, la protagonista de Heavenly Sword. Sin duda, una de las criaturas más hermosas que ha parido este mundo digital nuestro que nos quita el sueño y la juventud. Y precisamente a partir de aquí arranca mi primera refl exión acerca del juego: es todo tan bonito que asusta.

La next-gen entra por los ojos
Es algo innegable. Y más estupefactos que va a dejarnos en los años por venir. Gears of War ya supuso un estándar, y Heavenly Sword tiene todas las papeletas para crear otro, especialmente en el apartado más cinematográfi co: las secuencias cinemáticas (por favor, ¿podemos inventar un término para ellas que sea correcto y en castellano?).

Cuando digo ahí arriba que tanta exhuberancia asusta, no me refi ero a un miedo tecnófobo («malditas máquinas, acabarán con el mundo, blablablá»). Se trata más bien de una sensación de profundo asombro ante un pedazo de tecnología que es capaz de crear algo tan real, tan palpable. Con un objetivo íntimamente relacionado con la transmisión de sensaciones, pero cada vez más tendente a una representación de la realidad casi paisajista absolutamente sobrecogedora. Ocurre en el mencionado Gears Of War, también en The Darkness, lo veremos en el próximo GTA y es también algo similar a lo que consigue Bioshock en lo visual (aunque éste juega mucho menos al naturalismo, por supuesto).

En Heavenly Sword esta sensación la consiguen los impresionantes escenarios, desde paisajes formados por ciudadelas incrustadas en montañas de proporciones gigantescas y belleza inspiradora a esos momentos de campo de batalla que, por fi n, un videojuego recoge en toda su grandeza de épica polvorienta (sí, recuerdo pocas batallas en consola como éstas).

Y también, claro, están las secuencias animadas realizadas, basándose en esa captura de movimientos de actores reales que tanto se ha promocionado. Los resultados son realmente espectaculares, con personajes que transmiten auténtica vida y una expresividad casi demasiado humana a través de las animaciones faciales (el hype no andaba errado), y a los que incluso se les pueden leer los labios (en inglés, claro).

Estas secuencias tienen un peso enorme en el juego, que vive mucho de la actuación de sus personajes... si es que esto tiene sentido. Son largas, tal vez demasiado, juegan a la épica pero también al humor y son las que realmente llevan la historia hacia adelante. Todo ello demuestra el carácter eminentemente cinematográfi co y visual del juego, que también salpicará directamente a la acción. No todo es maravilloso y deslumbrante, no obstante. Heavenly Sword sufre de ligeros pero frecuentes glitches, así como algunas ralenti- zaciones aquí y allá. Pero aún así, todo es tan majestuoso, tan gloriosamente bello, y Nariko (una especie de mezcla entre Angelina Jolie y Rose McGowan, de Planet Terror) es tan guapa y su ombligo tan bonito y resultón, que en este aspecto las imperfecciones que han quedado sin pulir se perdonan. Y punto pelota. O casi.

Cuentos chinos
El juego toma su título de la Espada Celestial, un artefacto milenario que un clan custodia y un ambicioso rey desea. El clan es el de Nariko, dirigido por el padre de ésta, y el rey se llama Bohan y conduce un ejército repleto de generales con características zoomorfas: el Zorro Volador, la reptiliana Whiptail, el cucarachón medio idiota Roach, etc.

Sobre Nariko pende una suerte de maldición que la coloca en un lugar un poco incómodo dentro de su clan. Cuestión que no acaba de arreglarse cuando se ve forzada a empuñar la Espada Celestial, ya que ésta, cuenta la leyenda, consume a su portador convirtiéndolo («la», en este caso) en una especie de fantasma andante.

Fatalidad, drama, artefactos celestiales, reyes codiciosos, ejércitos masivos, armas que consumen almas y artes marciales en una historia que bebe a grandes sorbos, argumental y estéticamente, de tradiciones míticas orientales. Pero que no se puede evitar el percibirla un tanto hinchada de melodrama y resuelta demasiado atropelladamente en algunos de sus momentos más importantes.

Tres, dos, uno... ¡acción!
Todo esto es, prácticamente, el envoltorio de un juego de acción en tercera persona que demuestra grandes ideas e implementaciones harto cuestionables. La comparación con God of War es prácticamente inevitable, y viene muy al pelo para explicitar una conclusión muy básica en apariencia, pero muy compleja en su fondo: ambos títulos se basan principalmente en la acción rápida e intensa y en el uso y perfeccionamiento de combos y varios tipos de ataque. Sin embargo, God of War -sus dos partes- transmite una sensación de solidez que Heavenly Sword, pese a la, de nuevo, exhuberancia de todo su apartado visual, no consigue transmitir.

Es probable que esto se deba a que el desarrollo de los GoW se realizó al fi nal de un período, con una máquina bien estudiada entre manos, mientras que el juego de Ninja Theory (qué grandes cosas esperamos de ellos con semejante nombre) parece quedarse a medio gas, con grandes ideas que no acaban de integrarse fl uidamente en dinámicas completamente funcionales.

Veamos: Nariko, una vez obtenida la Espada Celestial, tiene a su disposición una gran cantidad de opciones violentas. Ataques a distancia, rápidos, o lentos y devastadores, además de técnicas especiales y movimientos de ejecución accesibles conforme el contador de combos va llenándose. Los enemigos también des pliegan varios tipos de ataques, codifi cados por un aura de color con que se iluminan fracciones de segundo antes de atacar. A cada color correspondería un tipo de técnica de Nariko.

Sobre el papel parece una gran idea, pero su implementación es cuestionable, principalmente por lo poco que ayuda la cámara y las proporciones de los grupos enemigos, pronto muy numerosos y también muy puñeteros. La consecuencia es que, aunque se invita a domi- desnar y estudiar la utilidad de cada combo o tipo de ataque, la aplicación se ve luego entorpecida por otras decisiones de diseño.

El juego, además, tiene otro punto que será muy cuestionado: Nariko tiene una hermana, Kai, que usa solo una ballesta como arma y toma el protagonismo del juego ocasionalmente. Esto desemboca en niveles de apuntar y disparar en los que las fl echas pueden dirigirse mediante un bullet-time y los sensores del Sixaxis. Nariko también participará de esta mecánica usando un cañón en un par de situaciones (entre ellas, una batalla de proporciones épicas de lo más disfrutable, la verdad). Una mecánica que a mí me entretiene como a un bobo, pero que ralentiza el ritmo (son muchos minutos a cámara lenta) y a muchos, soy consciente, llegará a aburrir.

Se me atraganta incluso un poco más la propia acción del juego, que peca pronto de repetitiva y poco precisa. Hay destellos de buenos planteamientos, como intercalar acciones de Nariko y Kai de forma paralela, o una buena dosifi - cación de los Quick Time Events. Pero tampoco ayuda la falta de puzzles mínimamente elaborados. Una pena, porque ese ombliguito merecía algo más. 

Precuela animada
 La mini-serie animada a modo de precuela de Heavenly Sword, disponible desde la web ofi cial y la PlayStation Store, es obra del animador Ben Hibon. De intersantísima estética, cuenta los orígenes de la Espada y de los personajes principales. 

Concluyendo:
Heavenly Sword tiene hallazgos estéticos remarcables y algunos intentos de refi namiento de una mecánica más que visitada. Sin embargo, parece apuntar hacia algún sitio, más que haber alcanzado un objetivo.

 

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