O al menos se ha acercado mucho al centro de la diana con una fórmula que, a primera vista, hace arquear las cejas a los más talluditos en esto de los videojuegos: sustituir los combates de un RPG épico y de espíritu nipón (y no sólo en lo visual) por puzzles. Esa misma cara pusimos nosotros al principio...
Bejeweled estratégico. ¿Cómo?
Puzzle Quest comienza como un juego de rol al uso, eligiendo un personaje tipo entre cuatro profesiones (druida, mago, caballero y guerrero), poniéndole nombre y lanzándonos con él al mundo de Erethia. El cual necesita, como no podía ser de otro modo, de héroes valerosos para librarlo de una amenaza que, iremos descubriendo conforme avanza la historia, emana del señor oscuro de turno, Lord Bane. El argumento se desarrolla a golpe de misión, las cuales irán recibiéndose en las diferentes ciudades y ciudadelas que pueden visitarse a través del interfaz principal, un simpático mapa cenital reducido a un esquematismo básico pero eficaz.
Hasta aquí nada nuevo. La sorpresa llega cuando entablamos el primer combate (dentro de un somerísimo tutorial) y nos encontramos con un tablero inmediatamente familiar para los que hayan visitado juegos como Bejeweled o Zoo Keeper. El puzzle se compone de gemas de colores intercaladas con calaveras, monedas y estrellas púrpura que han de alinearse en grupos de tres o más para desatar su efecto: las gemas aportan maná de cuatro tipos dis- tintos, las estrellas dan experiencia, las monedas, dinero, y las calaveras dañan al enemigo. La mecánica de combate rompecabezas por turnos se entiende rápidamente, y se ve completada con hechizos (un máximo de seis por combate, con lo que en niveles superiores conviene seleccionar muy bien los que se llevan a la refriega) de efectos variados (robar maná, provocar daño, power-ups), aunque dominarla, especialmente para aquellos acostumbrados a las combinaciones contrarreloj, puede llevar algo más de tiempo: lo importante aquí es meditar bien cada movimiento, buscar la jugada que aporte turnos extra, buenas cantidades de maná y daño para el contricante. Si puede ser todo a la vez, mejor.
También conviene evaluar primero al enemigo y sus hechizos (cosa que el juego permite, claro) para tratar de boicotear sus jugadas. El combate de Puzzle Quest es una suerte de Zoo Keeper ajedrecístico absolutamente adictivo, con una profundidad de juego creciente, irresistible y envidiable. Una vuelta de tuerca a uno de los puzzles casuales por excelencia, atractivo para el jugador cerebral y con un potencial tremendo para el ocasional.
Mundos de fantasía
Pero aún hay más. No hay que olvidar que se trata de un RPG, con un mundo a explorar y las características habituales de rol. El personaje gana experiencia y sube de nivel, mejorando sus habilidades (el daño que puede hacer, el partido que saca de las gemas de maná, sus puntos de vida, etc.). Puede, también, ampliar su ciudadela, con instalaciones que le permitirán capturar enemigos y criaturas, aprender nuevos hechizos de los primeros, entrenar monturas o forjar objetos. Todo ello a través de puzzles específicos de habilidad, siempre derivados del omnipresente Bejeweled. Existen también tiendas para comprar nuevos items en cada ciudad, encuentros aleatorios en los desplazamientos, asedios a otras ciudades para obtener tributos y aumentar los ingresos, misiones secundarias y elecciones que cambian (un poco) el devenir de los acontecimientos.
Todo esto se reduce a dos logros principales: primero, se consigue un RPG con combates realmente estratégicos a través de inesperados puzzles. Y dos, que, precisamente por ellos, el rol puede calar subrepticiamente entre los no habituales del género.
A la rica gema, oiga
En 2001, PopCap Games (compañía creada tan sólo un año antes) creó Diamond Mine, un juego fl ash para navegadores que, tras un éxito rotundo, y renombrado como Bejeweled, comenzó a popularizarse principalmente entre ese obtuso sector que venimos llamando «jugadores ocasionales». El juego ha llegado en diferentes versiones a varios servicios, desde la Microsoft Zone o Xbox Live a descargas para palms y móviles.
Concluyendo
Sorprendente, imaginativo, desafiante y adictivo. Un must-have inesperado.