Queda confirmado: si la película de Los Simpson fue el bálsamo para el mal sabor de boca de las últimas temporadas de la serie, este juego supone la reconciliación perfecta con esta genialidad televisiva. El videojuego toma el concepto del apreciable Hit & Run: un gran escenario en el que cumplir una serie de objetivos, con nuestro Simpson favorito como prota o acompañados de un amigo.
Puede que Matt Groening, creador de esta familia nuclear, sea más parecido al judío con el que se le caricaturiza en la serie que al gordito afable de la realidad. Suya es la decisión final en cualquier Simpson-producto, y también es suya la orden de que estos juegos sean familiares y accesibles. Es decir, que puedan vender el mayor número de copias posibles. Y efectivamente, el desarrollo de Los Simpson - El Videojuego es de todo menos complejo. El combate es limitado, con un par de combos básicos y varios poderes basados en las transformaciones de los personajes. Asimismo, los puzzles son intuitivos, pero por suerte sin ofender al jugador cogiéndole de la manita.
¡Festival referencial!
Pero en Los Simpsons hay mucha chicha: no es cómo se llega, sino el camino lo que importa. Para empezar el argumento juega a romper la cuarta pared, ya que Bart, Homer y el resto son conscientes de hallarse en un videojuego. Esto, unido a la mala leche de los guionistas, sirve para crear un festín referencial que hará las delicias de fans de la serie y jugones en general. El director de Electronic Arts cohabita con el alcalde Quimby. Will Wright es un villano empollón. Ralphie Wiggum se alegra de disfrutar de un juego mejor que su anterior adquisición, Big Mutha Truckers.
Y más: la referencia deja de ser mero chascarrillo y se convierte en elemento jugable. En una de las fases Los Simpson tienen que rescatar a su versión de los noventa, representados con modelos pixelados y voces ratoneras. En cada fase el desarrollo se basa en homenajes/ burlas crueles de juegos como Katamari Damacy, Medal of Honor (intro patriótica incluída), Space Invaders, Grand Theft Auto... Para remate, la ambientación se redondea al convertir en jugables algunos momentos clave de la serie, desde el ataque de los delfines hasta el sueño en el País del Chocolate.
¡Mosquis, todo es tridimensional!
Nos alegra comprobar que en EA han tomado nota de las críticas generalizadas hacia la beta (ver Xtreme 179), y han dado un lavado de cara al juego. Para empezar, las cinemáticas ya no se realizan con el motor del juego, sino que son genuinas secuencias de animación. Además, los modelos presentan un aspecto más pulido y vistoso, si bien la perra gorda se la llevan los escenarios, de diseño muy cuidado y plagado de guiños visuales. No hay diferencias entre las versiones para PS3 y Xbox 360, tan solo unas texturas más elaboradas en la consola de Microsoft.
Pero el apartado realmente intachable es el sonido. Es increíble el poder que puede tener un buen doblaje, más aún si se trata del soberbio reparto de voces en castellano, verdadera seña de identidad de Los Simpson en nuestro país. Su profesional trabajo dispara la ambientación a extremos casi obscenos.
Como el propio Bart dice, «este es el mejor juego de Los Simpson jamás creado. Al menos, hasta que llegue la secuela». Sabias palabras que confirman un título divertido, hecho por y para freaks... ¡como tú, lector!
Concluyendo:
Los Simpson se merecen un trato muy especial, al igual que
sus seguidores. Este juego saca gran partido a tantos años
de risas, y bajo un desarrollo sencillo pero divertido, ofrece un
festival de referencias a la altura de las mejores temporadas.
Gráficos 8,7
Sonido 9,4
Jugabilidad 8,9
Duración 8,8
Global 8,9