sábado, 22 de noviembre de 2008 Buscar

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Ficha Técnica La Conspiración Bourne

Ficha Técnica La Conspiración Bourne

GÉNERO SIMULADOR DE AMNÉSICO CON MALAS PULGAS
PAÍS ESTADOS UNIDOS
COMPAÑÍA SIERRA
DESARROLLADOR HIGH MOON STUDIOS
DISTRIBUYE VIVENDI GAMES
JUGADORES 1
ON-LINE NO
TEXTOS / VOCES CASTELLANO / CASTELLANO
WEB WWW.BOURNETHEGAME.COM

 

 

Esto me suena de la peli...

Esto me suena de la peli...

La Conspiración Bourne recrea las secuencias más conocidas de la primera película de la trilogía (la huida de la embajada, la persecución en coche, la pelea con Castel), tomándose algunas libertades en beneficio de la jugabilidad, e incorporando un buen número de misiones flashback que nos cuentan cómo era Bourne antes de perder la memoria.

 

 

A Fondo

La conspiración Bourne

04/07/2008

Nemesis

La conspiración Bourne

El asesino amnésico de los libros de Ludlum se despacha a gusto en su debut en consola: escupe plomo a mansalva, conduce como un maníaco y propina yoyas apocalípticas.

8.8

Aunque se fue de este mundo bien forrado, Robert Ludlum tuvo mala suerte en un aspecto: falleció en 2001 sin borrar de su mente la imagen de Richard Chamberlain encarnando a Jason Bourne. Afortunadamente, aquel disparate telefílmico ha quedado en el olvido tras la irrupción de Matt Damon en una trilogía cinematográfica que no sólo disparó la popularidad de los bestsellers de Ludlum, sino que revolucionó el cine de acción gracias al talento de Grengrass y Liman en la dirección, los guiones de Tony Gilroy y las explosivas peleas coreografiadas por Jeff Imada.

Estos dos últimos tambien han dejado su huella en esta producción de Vivendi Games donde se abrazan, de manera muy efectiva, distintos géneros (peleas cuerpo a cuerpo, disparos, conducción) con un sólo objetivo: hacer sentir al jugador que es Jason Bourne. Tan desorientado como letal, Jason va descubriendo, a la par que el jugador, cuál era su trabajo dentro del programa Treadstone de la CIA antes de sufrir amnesia, a través de una serie de misiones en forma de flashback que van alternándose con escenarios y situaciones extraidas de la primera película de la trilogía. El propio Tony Gilroy y Ludlum Entertainment se han encargado de supervisar el guión, mientras que Jeff Imada ha sido el responsable de trasladar al juego las demoledoras peleas que pudimos ver en las pantallas de cine.

Este puñetazo lleva tu nombre…
La influencia de las peleas de la trilogía Bourne dentro del reciente cine de acción no tienen discusión. La forma de pelear de su protagonista, en la que se combina velocidad, técnica y brutalidad, ya sido copiada en películas como Casino Royale, y no tardaremos mucho en verla plagiada en infinidad de juegos. Aunque ninguno de ellos podrá benefi ciarse de la experiencia y el talento del legendario Jeff Imada, que ha creado y coreografiado más de 200 movimientos de ataque y defensa para La Conspiración Bourne. Una extensa librería de golpes que contrasta con el sencillo control del juego. Con sólo dos botones de ataque y uno de bloqueo podrás dejar K.O. hasta a tres enemigos al mismo tiempo. Quizás esta simplicidad de manejo, que tiene en los numerosos QTE (Quick Time Events) su mayor exponente, no haga excesiva gracia a los puristas de la lucha, pero no seamos ilusos: una superproducción como La Conspiración Bourne ha sido diseñada para conquistar al mayor número posible de usuarios (y parece que lo han conseguido, viendo el impresionante número de descargas de la demo), no sólo a los aficionados a los beat’em-ups. Pocas veces nos ha sido tan fácil realizar combos e interactuar con elementos del escenario como sucede con este juego. Con sólo rellenar la barra de adrenalina de Bourne ya estarás listo para reventar la cabeza de tu enemigo contra una ventaja o romper su brazo con un sonido seco.

No es Matt Damon, pero da igual
Pero sin duda, el gran atractivo de La Conspiración Bourne, por encima incluso de su sencilla mecánica, reside en sus sensacionales gráficos. Confeccionados con el motor Unreal, High Moon Studios ha dado vida a unos personajes descomunales, con un protagonista que no tiene el rostro de Matt Damon, pero cuya animación facial in-game supera con creces a las de las propias secuencias CGI del juego. Los escenarios son de una extensión considerable, y reaccionan tanto a los tiroteos (las columnas se hacen añicos, los coches estallan...) como al fragor de las peleas (podrás reventar la sesera de un enemigo contra una fotocopiadora).

Las armas de fuego son tan importantes en La Conspiración Bourne como las propias peleas, y de hecho, es el jugador quien decide la forma de superar los niveles. Al que le guste el contacto físico y los cuellos rotos, disfrutará peleando a puño descubierto, mientras que otros usuarios preferirán mantener las distancias con sus enemigos mediante el uso de las dos armas (pistola y una escopeta o ametralladora) que Bourne porta en todo momento. En determinados casos, se impondrá la huida, y llegado el momento podrás revivir la famosa persecución en Mini por las calles de París en un descerebrado nivel de conducción, diseñado por antiguos componentes de Angel Studios (Midnight Club). Pero incluso en esta fase de conducción hacen acto de presencia los QTE, en beneficio de la espectacularidad gráfi ca y detrimento de la libertad de acción.

Tanto Quick Time Event me mata
Algo malo tenía que tener el éxito de God Of War. Y es que las andanzas de Kratos han popularizado la fórmula de limitar, en determinados momentos, el control del jugador a la mera ejecución de los botones que nos indica la pantalla, mientras somos recompensados con unos planos cinematográficos, impensables en un juego normal. Eso mismo sucede con Bourne. Cuando menos te lo esperas, es necesario ejecutar un QTE para neutralizar a tres enemigos al mismo tiempo, esquivar una explosión, o saltar al estilo parkour. Desde luego, habría sido imposible diseñar unas peleas semejantes sin haber recurrido a los QTE (podría haberse hecho, pero incluyendo un manual de llaves de dieciséis páginas, para desesperación del gran público), pero es inevitable sentirse como un chimpancé amaestrado mientras pulsamos el botoncico que nos marca la pantalla del televisor. Salvo este aspecto (que pondrá de los nervios a unos y dejará indiferentes a otros), La Conspiración Bourne es un juego modélico. Tiene acción a mansalva, peleas de brutalidad carcelaria, tiroteos, un nivel de conducción descebrada y unos gráficos más que resultones. Entusiasmará a los fans de la película (no tiene el rostro de Damon, pero si la voz de su habitual doblador al castellano), y conquistará al resto con su honesta violencia y la longitud de sus once fases.

Una vez más, Vivendi nos demuestra que sabe explotar el catálogo de la Universal: primero fue Scarface, ahora Bourne… y pronto le tocará el turno a Los Cazafantasmas.

 

 

 

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