Y eso que el manga dejó de aparecer en las páginas del semanario Shonen Jump (sí, el mismo en el que nacieron Dragon Ball y Naruto) en 1988. A pesar del tiempo transcurrido, Hokuto No Ken (conocido en nuestra tierra como El Puño de la Estrella del Norte) sigue dando benefi cios a sus creadores, el guionista Buronson y el ilustrador Tetsuo Hara. En 1983, en plena fiebre Mad Max, a esta pareja se les ocurrió crear a Ken, un héroe hipermusculoso con rasgos que recuerdan a un joven Mel Gibson, y situarlo en una tierra devastada por la guerra nuclear. Sin leyes ni justicia, los débiles son pasto fácil para legiones de bandidos y criminales que vagan por el desierto en busca de agua y comida. Ken no sólo es extremadamente fuerte, sino que está bendecido (o maldito, según se mire) con un arte marcial tan demoledor (el sagrado Arte Marcial de la Osa Mayor), que es capaz de reventar a un ser humano desde su interior. Las cabezas estallaban, las vertebras se retorcían, la sangre manaba como agua en las viñetas del manga original, uno de los más violentos que jamás se han editado en Japón. El carisma de Ken y, por qué no decirlo, la casquería sin límite, han provocado que el manga haya sido adaptado a distintas consolas, desde las venerables Famicom (NES) y Sega Mark III (Master System) hasta el esperadísimo arcade de lucha que lanzará Sega en marzo de 2007 (una adaptación de la reciente recreativa creada por Sammy). En la página siguiente encontraréis un modesto repaso a la longeva carrera de Ken en el negocio de los videojuegos. Pero si El Puño de la Estrella del Norte ha cobrado actualidad en occidente en los últimos meses es sin duda porque su infl uencia ha sido decisiva para Clover Studio a la hora de crear God Hand. El escenario (una tierra desolada), el héroe (dotado de un poder sobrehumano), los enemigos gigantescos… si todavía albergabais alguna duda sobre la relación de Hokuto No Ken con God Hand , echad un vistazo a las viñetas de abajo. Si no fuera porque la actitud del rijoso Jean y las muestras de humor de tono enloquecido y grueso poco tienen que ver con el gesto adusto y sombrío de Ken, Buronson y Tetsuo Hara podrían haber ido a las oficinas de Capcom a cobrar unos cuantos royalties.