En algo tenían que notarse las diferentes trayectorias de Harmonix, creadores de Guitar Hero, y Neversoft, quienes han tomado el relevo en esta tercera entrega. Los primeros son principalmente desarrolladores de juegos y aplicaciones musicales, y el nacimiento de la compañía partía de la intención de acercar la experiencia musical a quienes no tenían posibilidad, tiempo o ganas de coger un instrumento. Para conocer a los segundos basta con pronunciar un nombre: Tony Hawk’s.
La llegada de Neversoft ha supuesto un soplo de aire fresco para la serie, nuevas ideas que, como decíamos en nuestro reportaje-preview del mes pasado, han ayudado a que Guitar Hero enseñe los dientes cuando la agitada marcha (por llamarla de alguna manera) de Harmonix nos hacía a todos mirar en otra dirección. Aunque, para ser justos, habría que hablar de una nueva idea: el Modo Guerra.
Es probable que el poso de Neversoft como desarrolladora de juegos muy técnicos, en los que existe un innegable componente de hacer la puñeta, haya propiciado un Modo de juego que, con una filosofía totalmente distinta, probablemente a Harmonix no se le hubiera pasado por la cabeza. A fin de cuentas es un Modo que, aunque como decíamos el mes pasado, captura algo del lado más oscuro, trágico (perder una cuerda en mitad de una canción es una tragedia) y envidioso de los guitarristas (ojeriza sana, que decía yo), busca principalmente el juego y la competición antes que la simulación de las sensaciones de tocar un gran himno del rock.
Por mi parte, me reafi rmo en mi opinión: es una novedad divertidísima, que aporta una nueva dimensión a una mecánica que ya era excelente. La exigencia de tener que clavar cada riff y lick de una canción para conseguir trucos que mandar al contrario, añadida a la necesidad de tener un ojo puesto en su mástil para elegir el mejor momento en que enviarlos (cuando se aproxime uno de sus fraseos que otorgan trucos, por ejemplo), revoluciona la experiencia de tocar en Guitar Hero y propicia insultos y chascarrillos.
Donde se aprecia, para mal, me temo, que Neversoft no tiene un verdadero poso musical es en los modos más difíciles de juego. Especialmente en el Modo Experto que es, literalmente, tramposo. Que la dificultad del juego había subido con respecto a las dos entregas anteriores era algo que en principio no nos parecía mal. Pero tras un análisis más detenido, lo que ocurre realmente es que en los Modos Difícil y Experto la difi cultad se sube, por decirlo de algún modo, artifi cialmente. Sirva de ejemplo la canción My Name is Jonas de los muy queridos por aquí Weezer: el principio, en Modo Experto, está tan repleto de notas que parece más un solo de Yngwie Malsteen que el arpegio corrientito que se supone que es. Yo siempre he sido de los que han renunciado a los Modos más difíciles porque sostenía que muchas veces complicaban frases que son muchísimo más fáciles en una guitarra de verdad (y, me disculparéis, pero para practicar con el controlador prefiero hacerlo con mi Strato real). Pero parece que ahora, por fin, Neversoft me da la razón por completo.
Un vistazo al primer Guitar Hero revela las notables diferencias. Smoke on the Water en Modo Experto es complicada cuando tiene que serlo. Si un pasaje es sencillo, en modo Experto sigue siéndolo, y cuando viene una filigrana, entonces las pasamos canutas. Más adelante no será siempre así, pero desde luego no llega a los límites de no correspondencia entre lo que se oye y lo que se pretende que imitemos sobre el mástil de esta tercera entrega.
Con todo y con eso, los Modos Fácil y Medio, y el Difícil a ratos, son ideales para quienes busquen algo más asequible o mucho más cercano a la verdadera mímica de la técnica guitarrística que siempre ha perseguido Guitar Hero. Y Neversoft, no obstante, no ha descuidado algunos aspectos peliagudos del guitarreo, como el tener que tocar con swing algunas canciones que realmente se tocan así (La Grange, Pride and Joy). Tal vez por eso sorprenda aún más el puñeterío poco pulido del Modo Experto.
Por lo demás, canciones basadas en su mayoría en masters originales, un tracklist en general soberbio, controladores con algunos fallos tolerables, y un par de novedades -Guerra y Carrera Cooperativa- bienvenidas.