A Fondo
El ataque de los bichos de cincuenta pies de altura
Cuando H. R. Giger creó las ilustraciones que acabaron inspirando el diseño del mítico extraterrestre Alien, de la igualmente mítica película de Ridley Scott de 1979, sabía muy bien qué provocaría un terror irracional a nivel global, independientemente del país o cultura del espectador: un insecto. Por eso el Alien parece una cucaracha gigante, y por eso el inquietante y aún ignoto mundo de los insectos ha sido parte importante de la cultura de lo Fantástico a la hora de evocar terrores de todo tipo.
¿Y si además el insecto es monstruosamente grande? Popularizados en los años cincuenta, esa época de metáforas como castillos arrasando ciudades de todo el mundo, los insectos gigantes amenazaron a la Humanidad como fruto de radiaciones atómicas o de experimentos enloquecidos: Them!, Tarantula o The Black Scorpion son las respuestas norteamericanas a las películas de Godzilla japonesas o, por no movernos de los bichos, las peripecias de la polilla gigante Mothra. Todo ello forma parte del grueso de infl uencias que recoge Lost Planet, aunque ninguna es tan obvia como Starship Troopers, la extraordinaria sátira bélica de Paul Verhoeven inspirada en la novela del mismo nombre de uno de los grandes de la ciencia fi cción literaria: Robert E. Heinlein. No solo hay puntos argumentales en común (aunque la ambientación de S.T. es abiertamente desértica), sino que la sensación de vaciar cientos, miles de balas sobre una cucaracha gargantuesca que profi ere alaridos de otro mundo ha sido perfectamente replicada. Arriba, Starship Troopers. No solo hay puntos argumentales en común (aunque la ambientación de es abiertamente desértica), sino que la sensación de vaciar cientos, miles de balas sobre una cucaracha gargantuesca que profi ere alaridos de otro mundo ha sido perfectamente replicada.