Encarnar a dos mercenarios yankis de cuyas acciones la CIA no responde es una idea que puede tener mucho atractivo si le dejamos el guión a la persona adecuada. Pero no es el caso: la historia que sirve como hilo conductor para Denied Ops es una lamentable y previsible perogrullada solamente digerible por gañanes de la América profunda.
Por lo demás, Denied Ops, en la línea de la saga, cumple con creces con su único objetivo: parecer realista. El aspecto táctico tiene un peso muy fuerte en el diseño, y mientras se va desarrollando el juego deberemos aprender a coordinar cada vez mejor a nuestros dos avatares y sus armas. La posibilidad de destruir los escenarios es divertida al principio, pero a la larga no logra contrarrestar un aspecto gráfi co bastante pobre y unos personajes odiosos y sin carisma.