domingo, 20 de julio de 2008 Buscar

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El malvado Zaroff

El malvado Zaroff

La caza del pobre es un entretenimiento para millonarios decadentes, pero en el multijugador de Condemned 2 la venganza está servida, y es altamente confi gurable: hay Modo Deathmatch (quien más mate, gana), Modo Time Limit, Bum Rush (agentes contra homeless enloquecidos) y Crime Scenes (los pordioseros esconden equipos de investigación que los agentes deben rastrear).

Ficha técnica Condemned 2

TOMA MORENO. Condemned 2 se alzará, muy probablemente, con el trono de mejor juego con peleas cuerpo a cuerpo en primera persona.

GÉNERO
Aventura tenebrosa sin techo
PAÍS
EE.UU.
COMPAÑÍA
Sega
DESARROLLADOR
Monolith Productions
JUGADORES
Sin confirmar
MODOS DE JUEGO
2
ONLINE

WEB
www.condemnedgame.com

A Fondo

Condemned 2

08/04/2008

John Tones

Condemned 2

Cuando los logros de un juego (o una película, o un tebeo, o una canción) residen en su radicalidad, su modestia y su capacidad de sorpresa... ¿Qué sentido tiene una secuela?

8.4

Tiene que haber sido complicado para Monolith afrontar una secuela de Condemned 2: siendo su primera parte la gran sorpresa del catálogo inicial de Xbox 360, los responsables de F.E.A.R. partían de dos problemas iniciales. Primero, hacer comprensible a todos los usuarios de PS3 y muchos de 360 un argumento que retoma muchos elementos del primer Condemned. Segundo, convertir en accesible una mecánica que jugaba con sus propias limitaciones: el atractivo de Condemned: Criminal Origins es que el combate, casi siempre cuerpo a cuerpo o con armas blancas es confuso, enérgico, sucio. Es lo más cerca a una pelea marrullera y de callejón que han dado los videojuegos. Y eso, que sobre el papel parece atractivo, para el gran público acostumbrado a coreografías interactivas y puñetazos de telefi lm, no tiene por qué serlo tanto.

Sin embargo, eso y la sordidez de su ambientación, con un amargo regusto a óxido y carne podrida, eran las claves de su personalidad, así que Condemned 2 se debate continuamente entre la fi delidad al secreto de su (modesto) éxito y la comprensible intención de llegar a más público que su precedente.

Kill, kill, kill the poor tonight
Once meses tras los desasosegantes hechos presenciados en Condemned: Criminal Origins, el agente del FBI Ethan Thomas deambula, alcoholizado y convertido en un despojo violento y alucinado, por las calles de Metro City. Sin embargo, su antiguo mentor Malcolm Van Horn, a quien daban por muerto, reaparece en la ciudad, y Ethan vuelve el cuerpo ante la desconfianza de sus compañeros. Pronto descubrirá que el Asesino en Serie X no fue del todo eliminado un año antes, y que la sociedad secreta Oro, cuyos tentáculos se extienden hacia los estamentos sociales más respetados del país, tiene mucho que esconder.

Todo lo bueno que podría esperarse de un Condemned mejorado está aquí, y es una noticia estupenda: la notable mejora gráfica, lejos de emplearse en chorradas como que las caras de los homeless sean más realistas, se focaliza en que los escenarios sean más mugrientos y el gore más contundente. El sistema de combate ha sido rehecho, y no hay duda de que Condemned 2 es más sencillo de jugar y satisfactorio de maltratar que su precedente: con un pulsador frontal para cada brazo, acceso inmediato a patadones y bloqueos y un catálogo de combos que lleva días dominar, se pierde la turbadora y magnética torpeza del original en favor de una mayor precisión en los golpes y la posibilidad de elaborar sencillas estrategias de ataque y defensa. Más mejoras: la combinación de acción y reflexión está más dosificada, y el empleo de instrumentos forenses siempre está disponible para matizar pistas o encontrar salidas a los niveles. Quizás no tan realista en ese equilibrio como a los programadores de Monolith les gustaría, los pequeños paréntesis en forma de investigación forense son adecuadamente desagradables y, en algún caso, sencillamente repulsivos.

Condemned 2, en definitiva, mira en la dirección correcta a la hora de plantear la secuela de las turbadoras andanzas de Thomas: escoge las bases que dieron fama a su precedente y potencia sus características, bien haciéndolas más accesibles (sistema de combate), bien radicalizándolas (ambientación, violencia). El problema lo señalábamos al principio, y es de puro concepto: si el secreto de Condemned eran sus pequeñas excentricidades, ¿cómo se resuelve eso en una entrega que intenta que todo sea más mainstream? Un ejemplo nimio, pero revelador: en Criminal Origins, Thomas iba recogiendo en cada uno de los niveles una serie de pájaros muertos que yacían en el suelo. En esta ocasión lo que tiene que buscar son unos artefactos que producen penetrantes sonidos que también están matando a los pájaros. Lo que en la primera entrega era un detalle de putrefacta abstracción, de tintes casi esotéricos, aquí se convierte en un recurso fácil de guión para obligar al jugador a explorar los decorados en su integridad. No tiene importancia, claro, pero incide en un problema que no tiene por qué molestar a los usuarios de PS3 y a los de 360 que no jugaron al primer Condemned, pero sí a los que lo teníamos como un tesoro oscuro y retorcido en nuestras colecciones: Condemned 2 ha ganado en contundencia pero ha perdido en misterio.

Así, la nueva personalidad de Ethan, más cerca del prototípico antihéroe de videojuego que de un sencillo agente del FBI hundido en la mierda, termina siendo tópica e irreal. Sus ocasionales poderes y la insistencia de Monolith en armarlo hasta los dientes y enfrentarlo a tropas de asalto entrenadas, satisfacerá a los jugadores de gustos más convencionales, pero no a quienes atravesaron Condemned con un incómodo sabor a bilis en la garganta. Los decorados son, quien lo duda, más variados y extensos pero, decididamente, un paraje nevado no es el ambiente urbano y maloliente que nos cautivó hace unos años.

Y aún así, hay nervio y saludable intención de desasosegar al jugador: quizás los muñecos- zombi sean un icono manido (maldito Silent Hill) pero desde luego reducir la pantalla de juego a un escaso orificio central imitando una máscara de gas contribuye a hacer del nivel de la fábrica de juguetes una pesadilla de primer orden. Y para quienes encuentren que el juego tiene demasiada exploración de pasillos (hay niveles, como el de la oficina del FBI, que prácticamente no tienen enemigos), el multijugador es una bienvenida novedad: arenas configurables saciarán la frustración de quienes desearían que Condemned 2 fuese un juego de acción pura. Más detalles positivos que reafirman un hecho indiscutible: Condemned 2 no es un mal juego. Simplemente... no es Condemned.

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