sábado, 22 de noviembre de 2008 Buscar

Ficha Técnica Civilization Revolution

Ficha Técnica Civilization Revolution

GÉNERO MIRA QUE TE CULTURIZO
PAÍS EE.UU.
COMPAÑÍA 2K GAMES
DESARROLLADOR FIRAXIS GAMES
DISTRIBUYE TAKE 2
JUGADORES 1 -4
TEXTOS CASTELLANO
WEB HTTP://CIVILIZATIONREVOLUTION.COM/

 

 

 

 

A Fondo

Civilization Revolution

11/06/2008

Civilization Revolution

Dos cosas parece tener que hacer la estrategia por turnos para triunfar en consolas: simplificar y acelerar.

8.5

Una aproximación a la adaptación de un género tan de PC que, al menos en el caso de Civilization Revolution, con Sid Meier de nuevo al frente del proyecto, ha dado buenos frutos. Esto es, un juego que nos tendrá a más de uno perdiendo la vida y la juventud.

Corre, Gengis, corre
Lo primero que se aprecia en comparación con entregas anteriores de Civilization (de las que sólo la segunda llegó también a consolas, a Playstation concretamente) es que el ritmo de juego se ha acelerado muchísimo. Uno recuerda partidas a Civilization II (mi última droga pecera civilizadora) que duraban varias sesiones o días, prolongándose durante más de una buena decena de horas (si la memoria no me falla). En Civilization Revolution, la partida media dura unas dos o tres horitas. Tal vez algo más, dependiendo de la agilidad gestora de cada uno o lo claro que se tenga la estrategia a seguir, pero en general cada partida puede terminarse de una sentada.

En gran medida esto depende también del camino elegido para la victoria, es decir, la dominación mundial. Para los más despistados: la mecánica de Civilization consiste en desarrollar una civilización desde el momento en que abandonan el nomadismo hasta, bueno, hasta donde te dejen el resto de civilizaciones vecinas. Partiendo de una unidad de colonos para fundar un asentamiento, se puede evolucionar hasta la era espacial, a base de hacer crecer tus ciudades, la tecnología y la cultura, y explorar el terreno. Obviamente, se entra en contacto con otras sociedades, y el objetivo último es dominarlas, ya sea a través de la conquista o convirtiendo la tuya en un líder tecnológico, cultural o económico. Son estos los cuatro caminos que pueden elegirse, siendo el más rápido, con una buena gestión productora, el de la dominación militar.

Menos es más
Sin duda, la gran decisión que infl uye en la agilidad de las partidas a Revolution y su accesibilidad en contraste con entregas anteriores es la simplifi cación de la gestión. Se puede afirmar que la microgestión ha desaparecido. El jugador sigue con un gran abanico de opciones para determinar el progreso de su civilización, pero concentradas en aspectos más genéricos.

El emplazamiento de la ciudad es vital, y se debe elegir un lugar con acceso a comida, materiales de producción y riqueza (oro). Pero ahora cada casilla genera una sola unidad de producción (sin contar algunos bonifi cadores ocasionales), y la gestión de cuáles explotar es más simple: el índice de población de la ciudad se traduce en número de unidades de trabajo y, por tanto, de casillas explotables. La ciencia también es cosechable, y determina el ritmo al que se desarrollan tecnologías. Éstas, como siempre, se organizan en un árbol de progreso, y van otorgando acceso a nuevas unidades y edificios para las ciudades. Pero se han eliminado algunos conceptos, como la necesidad de explotar ciertos recursos para construir ciertas unidades, o elementos disruptores como la polución.

La elección de cada tribu (hay 16 en total) también es importante, ya que cada una presenta bonifi caciones especiales según la época: las unidades zulúes, por ejemplo, avanzan dos casillas, mientras que las alemanas son veteranas desde el principio. La diversidad es considerable, y se adivina un enorme trabajo detrás para equilibrar el rendimiento de cada una.

Civilization Revolution es tremendamente adictivo. Tal vez resultará demasiado sencillo a ojos de los seguidores más acérrimos de la serie y el género. Pero su buena adaptación al interfaz de consola (con un mapeado de botones excelente, que permite acceso rápido a las ciudades desde cualquier punto, y una gestión ágil), su ritmo algo más frenético, y la permanencia de toda su esencia de juego y la diversidad de aproximaciones que facilita, pueden convertirlo en una referencia dentro del género en consolas.

No está extento de fallas, de todos modos: la situación inicial, determinada de forma aleatoria, parece ser un factor demasiado determinante para el futuro desarrollo de tu civilización (por acceso a tribus que otorgan benefi cios, por ejemplo). Aunque no es que esto sea, precisamente, una falacia histórica.

 

 

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