sábado, 30 de agosto de 2008 Buscar

Razones para odiar Dead Rising

Razones para odiar Dead Rising

TEXTOS RIDÍCULOS
Ah, la era de la Alta Definición. ¿Y los que a duras penas juntaron propinas para comprar la consola, y aún sueñan con una bajada drástica en los precios de las HDTV antes de dar el salto? Capcom no pensó en ellos cuando diseñó el juego, y es que la gran mayoría de textos son prácticamente ilegibles en las televisiones de toda la vida, así que cuando nos encargan una misión, casi hay que intuir lo que dicen. Suerte de las flechas. ¿La respuesta de Capcom? Ese es un problema imposible de parchear, dada la ingente cantidad de texto. ¿Tanto costaba probarlo antes de lanzarlo?

 

 

A Fondo

20 razones para amar Dead Rising II

31/10/2006

EL OMINOSO CULTO DEL CHUBASQUERO AMARILLO

20 razones para amar Dead Rising II

Dead Rising se ha convertido en uno de los grandes éxitos de Xbox 360, y los motivos son numerosos: el sentido del humor, la ultraviolencia bien entendida, su radicalidad. En Xtreme hemos decidido desgranar las razones de su éxito. Con detalle. 20 razones para adorar la carne muerta.

Frank la niñera
Escoltar al resto de supervivientes a un lugar seguro con éxito puede convertirse en una verdadera obsesión que hará invariablemente que pongamos en peligro nuestro ansiado Premio Pulitzer para salvar a gente histérica que apenas tiene sentido común como para esquivar un zombi con efi cacia. Para colmo de males, escoltarlos no consiste sólo en ir de A a B con la esperanza de que sigan a Frank. Los hay que están heridos o incapacitados, ¡incluso borrachos!, y Frank debe cargar con ellos sobre sus hombros, o llevarlos a caballito. Otros son unos tremendos cobardes, y Frank deberá medirles el lomo hasta que accedan a seguirle entre sollozos. La última vuelta de tuerca llega cuando, tras haberlos dejado a salvo en la sala de seguridad, Frank empieza a recibir encargos absurdos: uno que quiere vino, el otro comida, la de más allá unas fotos subidas de tono. Hasta hay uno que se pone histérico y está a punto de causar un motín entre los supervivientes. Tal vez no era tan buena idea salvarlos...

El Modo Infinito
Desvelar la verdad tras el incidente, o lo que es lo mismo, seguir las misiones preestablecidas, está bien, pero no hace sino difi cultar lo que verdaderamente nos apeteció hacer desde el mismo momento en que Dead Rising salió a la luz pública: masacrar miles de zombis sin más, a nuestro aire, libres de coartadas narrativas y angustiosas presiones temporales. En el Modo Infi nito nos ofrecen eso, y más aún: los psicópatas del Modo de 72 horas aparecen de nuevo, en localizaciones distintas, y los supervivientes a los que habíamos salvado ahora son también enemigos. Por si fuera poco, nuestra energía desciende de forma regular, pudiendo llegar a morir de hambre. El Modo Infi nito no sólo colma nuestras expectativas en lo que debe ser un juego de zombis, y no sólo es muy divertido, sino que además se centra en lo único que realmente importa en una situación así: sobrevivir.

El talento de Mr. Frank
Por fortuna Frank West sabe hacer alguna que otra cosa más que sacar fotos. Además de su innata capacidad para el combate, tiene un cerebro perfectamente capacitado para leer un libro de japonés básico en cuestión de segundos e inmediatamente ponerse a hablar el idioma con unos turistas, o aprender cómo causar más daño y extender la vida de las armas de fi lo de la misma forma: leyendo un libro. Lamentablemente tiene mala memoria, y esos conocimientos se disipan en cuanto el libro en cuestión deja de estar en su inventario. Pero no es la lectura su única afi ción: Frank es todo un experto en realizar extrañas pociones que le dan distintas capacidades especiales. Mezclando zumo de naranja con... zumo de naranja, una reina aparece junto a Frank. Si mezcla vino con una pizza sin cocinar, se moverá con mayor velocidad, y si lo que mezcla es carne y maíz, los zombis no podrán agarrarle. Y no son las únicas mezclas posibles, ni todas son positivas. Sin ir más lejos una mezcla de vino y aceite de cocina le producirá terribles dolores de estómago. Otra de sus grandes pasiones se encuentra en los múltiples cambios de vestuario que puede llevar a cabo en el centro comercial, en cualquier tienda que contenga ropa, o incluso en las jugueterías que tienen osos de peluche. Invariablemente Frank, que a pesar de su apariencia dura es bastante coqueto, se observará con admiración en el espejo. Hasta de Megaman puede acabar vestido, si resuelve la misión de forma ejemplar. Los años de formación de nuestro héroe debieron ser de impresión.

Madonna y el armageddon
Cuesta creer, pero es así: la responsable última de que los zombis hayan infestado el centro comercial hasta la bandera no es otra que la perrita zombi más insoportablemente pija que hayamos visto jamás, Madonna. A priori puede parecer un hecho sin importancia, pero si una perrita es capaz de causar tal desaguisado, ¿qué no podrá pasar durante el resto del juego? El argumento de Dead Rising es un continuo vaivén de información parcelada que viene de lejos dejando un rastro sangriento, e incluye venganzas, actos terroristas, experimentos fallidos que en un principio no implicaban, ni muchísimo menos, la creación de miles de zombis, hermanos que se disparan, ONG’s que distribuyen zombis, exterminios en secreto, parásitos fálicos, y la típica paranoia del que desconfía abiertamente de los Poderes Fácticos. Al fi nal a uno le entran ganas de pasarse a la dieta vegetariana, por si las moscas.

Frank, el hombre motorizado
En un juego que hace gala de una gran libertad de acción, y en el que hay distancias considerables que recorrer, no podían faltar los vehículos. Algunos, eso sí, son muy sui generis: coger un monopatín en la tienda de deportes, o hacerse con un poderoso carrito de la compra, puede depararnos momentos realmente delirantes en el interior del centro comercial. Ya en el exterior podemos hacernos con una potente moto, o incluso con un descapotable, por no hablar del todoterreno de los convictos que siembran el terror en Leisure Park. Faltan carreteras, claro, pero si hacemos una visita a los túneles de mantenimiento, al lado del parking, nos encontraremos con interminables pasillos repletos de zombis dispuestos a morir atropellados para nuestro deleite. Y creías que atropellar a alguien en Carmageddon era transgresor.

 

 

 

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